lunes, 26 de abril de 2010

Ruina económica

De 1950 a los años setenta, Gran Bretaña tuvo una tasa de crecimiento económico muy inferior a las de Alemania, Francia e Italia y se le conocía como "el enfermo de Europa”, porque tenía el peor rendimiento económico; entonces la Sra. Thatcher intervino, para bien o para mal, y se dedicó a privatizar la economía y a reducir tanto los impuestos como el gasto gubernamental. La crisis financiera derivada de la crisis económica de 2007 llevó a la bancarrota a unos 1,000 bancos estadounidenses e inmediatamente se actúo y casi todos han recibido algún tipo de ayuda por parte de las autoridades federales de ese país. En el siglo XIX la herencia económica de la “independencia” de México fue la bancarrota y originó cruentas guerras intestinas y externas, que costaron la mutilación del país. Hoy la crisis económica que se abate sobre la patria Mex no ha producido ningún movimiento para sanear la economía; por el contrario, únicamente la guerra antinarco parece imponer su impronta, con el riesgo que eso conlleva para los mexicanos.
Las perspectivas de la economía mexicana, al menos en el corto plazo, no son nada halagüeñas. Si revisamos la evolución del entorno económico encontramos en un primer momento, de mediados de la década de los años 80 del siglo pasado hasta principios del siglo XXI, que la inflación se bajó pero también el producto cayó (“crecimiento estable” dirían los sintéticos economistas neoclasicokeynesianos).
Internamente la baja de la volatilidad de la inflación (ojo: nadamás la volatilidad) y la reducción del producto, ha afectado los niveles de vida de los mexicanos. A contrapelo, surgieron los monopolios, privados y extranjeros, los cuales han crecido y se han desarrollado, al amparo del régimen de políticas orientadas por el credo monetarista.
Si volteamos a ver al principal socio del país, por no decir el amo de México, a los Estados Unidos, encontramos una economía postrada que no encuentra su salida airosa de la crisis económica en que está inmersa. La recesión estadounidense iniciada con la crisis de finales de 2007, originada primitivamente en lo esencial por una sobreproducción en el sector de la construcción, ha derivado en casi un estancamiento productivo: De acuerdo con cifras de la CIA, el producto gringo cayó en -2.4 % en 2009, cuya tendencia descendente se venía viendo desde 2007 donde bajó de 2.7 en 2006 a 2.1 en ese año y luego en 2004 continuó bajando a 0.4 %. Según la misma fuente citada, la tasa de desempleo yanqui que en 2008 era de 5.8 % hoy alcanza el 9.3 %. Al presente, en el 1er trimestre de 2010, se evidencia la inestabilidad de la supuesta recuperación que entonan vulgares animadores de ambos países. El hecho es que la economía gringa no ha alcanzado a revertir la desaceleración económica. Amén de que la recesión estadounidense parece que está derivando en una crisis internacional del sistema financiero.
Si la esperanza de los tecnócratas “de cuello blanco”, responsables de aplicar la política económica en México, es la recuperación del país del norte, estamos fritos los mortales mexicanos. Aunque en su visión de estrecho horizonte nos dirán “no hay otro camino”.
Oficialmente la economía mexicana cayó ajustadamente hacia abajo en 6.5 % durante 2009 (la cifra promedio en los cuatro trimestres es de 6.575) y al 1er trimestre de 2010 la atonía económica es manifiestamente patente (véase incluso el indicador global de la actividad económica del INEGI que registra un descenso de 117 en diciembre de 2009 a 108.5 en enero de 2010). Durante enero-marzo de 2010 la tasa promedio mensual de desempleo es 5.4 %, ¡más de 2.5 millones de personas en la calle!, pese al alharaca oficial de que se están creando más empleos.
Los precios de los alimentos y nutrimentos esenciales en México, se han incrementado significativamente los últimos años en casi 100 % (FAO), aunque la cifra oficial de inflación no rebase el 5 %.
Veamos algunos ejemplos de aumento de precios en los alimentos: El huevo blanco que acompaña el desayuno de la mayoría de los mexicanos, se encontraba a finales de 2006 en 10 pesos, ahora lo hallamos entre los 20 y los 30 pesos. El bistec de res que allá por el año 2007 costaba 45 pesos ahora lo vemos en 80 y 100 pesos. El litro de leche que valía 8 pesos hoy cuesta 14 o más pesos. Para el kilo de tortilla que costaba 5 pesos hoy hay que gastar 10 pesos.
El salario mínimo vigente en el país es de casi 55.92 pesos en promedio. La gente que tiene 56 pesos por persona al día está gastando casi todo en alimentos. Es decir la alimentación de estos mexicanos no llega ni al nivel de la que se les da a los perros, lo cual es una línea de pobreza ignominiosa e indignante.
La cifra de pobreza en México asciende a más del 66 % de la población total, más de 70 millones de mexicanos, aunque oficialmente solo se reconocen cerca de 54 millones de personas. Cabe mencionar que más de la mitad de los mexicanos viven apiñados en viviendas insalubres.
Ante esta aberrante situación económica, de pobreza y paulatina destrucción de los mexicanos, es necesario actuar y conducirse rápida, eficaz y eficientemente. Ya hablamos en artículos anteriores de cómo orientar la economía hacia la construcción de una sólida base industrial, pero también es imperioso revisar el linaje conceptual de la política económica que se aplica en México.
La teoría económica neoclásica, keynesiana y neokeynesiana, parten, con una visión contable de la economía, del equilibrio entre la demanda agregada (total) y la oferta agregada (total) de la economía. Cuándo este equilibrio se afecta es necesario corregirlo por medio de la política económica en sus dos vertientes esenciales desde este punto de vista: la política monetaria y la política fiscal.
Así la política monetaria, que aplica el Banco de México, se sustenta en el dogma monetarista que cree que el volumen de dinero afecta el nivel de producción y, por eso, se guían por la tasa de interés como variable de intervención. Esto se refuerza porque el monetarismo le es funcional a la hegemonía del capital parasitario. En realidad no alcanzan a entender las diferentes funciones del dinero como expresión de valor, medio de pago, dinero-crédito, dinero-mundial y atesoramiento. Además de que no conciben la tasa de interés como un instrumento de la distribución, que beneficia al capital financiero, en detrimento de las demás formas de capital.
Por lo que respecta a la política fiscal, que emplea la secretaría de Hacienda, se considera en la ortodoxia que los impuestos y el gasto inducen los niveles del producto. En el primer caso, de los gravámenes, no se considera que los impuestos sean parte de la distribución de los dividendos del producto y que afecten eso más que la llamada “distribución del ingreso”. De otro lado, el gasto es tomado —sobre todo por los “nuevos” keynesianos— como la panacea para inducir la producción. Sin embargo, en la “inversión” del desembolso no se distingue el gasto productivo del improductivo.
Como se aprecia la política económica en México, no va más allá de la burda imitación de lo que hace la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos que, por cierto, está relajando crediticiamente su nuevo director el profe Ben Bernake, ante la “falta” de ortodoxia de su antecesor Alan Greenspan.
La economía mexicana está en bancarrota y los mexicanos están arruinados económicamente. ¿Qué hacer? ¿Quedarnos cruzados de brazos? Debemos forjar una acción inmediata que transforme las actuales deplorables circunstancias económicas en una posible salida hacia el bienestar.
¿Qué debe hacer México? En primer lugar, voltear a ver hacia adentro, pertrecharse económicamente y establecer una ruta crítica que, mediante la neomegaindustrialización, conduzca al país por el camino de una potencia económica. Una vez armado económicamente el país puede fortalecer su presencia en la economía internacional y el mercado mundial. En segundo lugar, revisar la concepción teórica de la política económica aplicada que tanto nos ha costado económica y socialmente a los mexicanos.
Sino queremos caer en una involución económica, es urgente que a cada golpe de la piqueta del progreso económico desaparezca un capítulo de la leyenda y vuele una estrofa de la tradición… El México antiguo se debe ir y en su lugar consolidarse la impronta Mex…

martes, 20 de abril de 2010

¿Dónde orientar la economía?

La industrialización no se ha producido al mismo ritmo en los diversos países, se inició con la revolución industrial en Inglaterra en el último tercio del siglo XVIII y primer cuarto del siglo XIX y, después, se dio en otros varios países. Ya en el siglo XIX, Inglaterra, Alemania, Francia y los Estados Unidos tenían una fuerte industria pesada y se convirtieron en potencias industriales. En los tiempos que siguieron, las potencias imperiales obstaculizaron la industrialización de las colonias y de los países dependientes. Las naciones desarrolladas no dejaron que se creara en los países atrasados la industria pesada, especialmente la de construcción de maquinaria. El resultado ha sido que en la actualidad existen muchos países sin una producción maquinizada desarrollada y con un retraso de 50 a 100 años en comparación con los estados industrialmente avanzados.
La industrialización es un proceso espontáneo de desarrollo industrial de los países capitalistas, caracterizado por la aplicación de métodos o procesos industriales en la economía o el desarrollo del sector industrial dentro de la actividad económica de una zona o país.
En el caso de México, dada sus condiciones de economía atrasada, se impone que la industrialización sea un proceso que conduzca al predominio de la industria pesada en el conjunto de la economía mexicana.
La economía contemporánea tiende a concentrar y centralizar los capitales en unas cuantas manos de capitalistas. En México se ha dado un proceso de monopolización de la economía. El gran beneficiario de este esquema son los grandes conglomerados empresariales que operan en esquemas monopólicos.
En ese sentido, se insta el análisis de la economía mexicana y la política económica, revisar las teorías económicas tradicionales y heterodoxas, para identificar las restricciones limitativas del crecimiento económico. Habría que explorar los mecanismos de progreso como vía para mejorar el bienestar económico y participar en la formulación de propuestas para superar los obstáculos al desarrollo económico.
Pero: ¿Qué quieren los mexicanos? En el número de enero, de este año, la revista Nexos publicó el resultado de algunas encuestas relacionadas con los deseos de los mexicanos, donde se señala que “poco a poco se generaliza la convicción de que México debe cambiar… de modo profundo (y sobre todo lo demás) en (la) economía)”, que garantice el empleo y la riqueza.
Una opción para atender ese reclamo, puede ser la neoindustrialización. Sin embargo, la industrialización de México para convertirlo en una potencia económica, solo puede llevarse a cabo en breve plazo a base de un método de desarrollo.
Bajo esta perspectiva, la neoindustrialización del país se debe abordar y empezar por el desarrollo de la industria pesada. Esto permitirá ganar mucho tiempo y resolver el problema de la reconstrucción de toda la economía nacional en plazo breve, sobre la base de una elevada técnica.
Aunque la industrialización capitalista sigue un curso espontáneo y es el resultado de la avidez de ganancias capitalistas, la industrialización mexicana se debe proponer construir una economía más solida y dar satisfacción a la creciente demanda de los mexicanos.
La industria heredada, con las desproporciones en sus diferentes ramas y la falta de explotación racional de los recursos naturales del país, tiene que reorientarse a la construcción de una moderna y poderosa economía.
Si bien la economía mexicana es una economía desigual con resabios coloniales hispanos, la influencia estadounidense y la marca Mex, deben forjarse propósitos científicamente elaborados de desarrollo de la economía nacional, que permitan emplear del modo más efectivo los medios materiales y recursos naturales, dando claridad de perspectivas. Con ello se podría asegurar el desarrollo preferente de la industria pesada a un ritmo rápido.
También, en beneficio de la neoindustrialización se deben utilizar el sistema de las finanzas, del crédito y del comercio exterior.
Aunque la sociedad está atrapada en el fuego cruzado entre los narcos y los poli-militares, manteniéndola el miedo postrada, debiendo incluso modificar su cotidianidad, nos debemos encaminar a la restauración y al desarrollo de la economía nacional sobre una nueva base técnica.
En síntesis, se requiere un gran incremento de la producción global de la industria en su conjunto y pertrechar a la agricultura con técnica avanzada de última y de futura generación.
La nueva industrialización debe asegurar una sólida base material para el auge ininterrumpido de la producción, fundada en una técnica superior. Hay que crear las bases para el auge incesante de la producción de artículos de consumo y para la elevación sistemática del nivel material y cultural de vida de los mexicanos.
La moderna industrialización debe ampliar constantemente el mercado interior, creando con ello, dentro del país, una sólida y gran base para el desarrollo de la industria. A la par la progresiva industrialización, al dotar de una técnica avanzada a todas las ramas de la industria y de la agricultura, asegura las condiciones necesarias para incrementar rápidamente, en lo sucesivo, el consumo popular.
La industrialización representa la creación de numerosas empresas industriales, pertrechadas en la técnica más moderna y avanzada. Pero también plantea la complicada tarea de asegurar a la industria cuadros de obreros calificados y de especialistas capaces de asimilarse esta técnica y de aprovecharla en su totalidad.
Las fuentes fundamentales que aseguran los cuadros de la industria, son el crecimiento natural de la población urbana y las reservas de mano de obra que van formándose en el campo al dotar a la agricultura de la nueva técnica y al incrementarse la productividad del trabajo.
La novaindustrialización exige la organización de la capacidad productiva y la elevación del grado de calificación de los obreros. Hay que capacitar a los obreros calificados por medio de escuelas de fábrica y de diferentes cursos organizados para el aprendizaje técnico-productivo. En este terreno son importantes el sistema de centros superiores de enseñanza, como las universidades y los politécnicos, y las escuelas técnicas para la industria y otras ramas de la economía nacional.
México es un país relativamente atrasado, por eso hoy en día el país tiene la necesidad de invertir enormes recursos en el desarrollo de la industria pesada, en la metalúrgica, la petrolera, la química y la extractiva, entre otras; pero sobre todo en la fabricación de la maquinaria necesaria, de bienes de capital, para la transformación del país en una potencia económica de primer nivel. Por lo demás, la creación de una base neoindustrial avanzadísima tiene que llevarse a cabo a un ritmo rápido y eficaz.
A ustedes ajenos que se encuentran en el Anáhuac, esclavizando mexicanos, tomando y violando su soberanía, regresen a su país, porque si no lo hacen en cualquier lugar de México en que se alcancen serán expulsados quieran o no quieran, y si no quieren obedecer los haremos apagar… sepan que el águila azteca ha sido enviada para arrojarlos de México…

domingo, 11 de abril de 2010

Economía pirata

La piratería es una práctica muy antigua de saqueo organizado o bandolerismo marítimo. Uno de los más famosos pirata griego fue Jasón, quien guió a los Argonautas hasta La Cólquida para robarse el Vellocino de oro. Más reciente la reina Isabel I convirtió en Sir a Francis Drake como premio al saqueo que realizó de los puertos de la costa occidental del continente americano, desde Tierra del Fuego hasta Huatulco. Los filibusteros intereses materiales estaban ligados a los monopolios comerciales. Hoy los buitres del mar ejercen su oficio también en tierra y… en el aire.
Aunque la expresión antigua de piratería hace referencia el ejercicio de pirata, el que se hace a la mar, asalta y roba los barcos que encuentra o de hombres que viene del mar a robar, actualmente el término se usa para referirse a la apropiación y reventa de la propiedad privada, extendido a la reproducción y distribución ilegal de bienes intangibles. De manera simple: la piratería moderna es el acto de copiar un original, protegido por la ley, para su distribución y venta al público.
En los últimos días se ha estado denostando la piratería de productos “mexicanos”. Una oportunista televisora, algunas plumas filisteas y un puritano y vanidoso legislador representante de los intereses del copetón, se rasgan las vestiduras atacando este “flagelo” del sacrosanto ingreso de los ultrachovinistas “productores y artistas mexicanos”. El “justiciero” y ordenancista diputado, asegurando su chamba de alto nivel para el próximo sexenio, promovió y consiguió que se endurecieran las leyes en contra de la piratería, criminalizando (más allá de motivos partidistas) una considerable porción de mexicanos que sobreviven vendiendo algún producto o servicio pirata o que poseen alguno que otro objeto proveniente de la piratería o el contrabando, como ropa, calzado, artículos escolares, juguetes, medicinas, bolsas para dama, cosméticos, teléfonos móviles, cinturones, aparatos electrónicos, pilas, discos compactos, piezas automotrices, software, accesorios diversos…
Los publicistas de esta cruzada “nacional” argumentan que, de acuerdo a estimaciones “empresariales”, las actividades de narcomenudeo, contrabando, piratería y comercio informal, por sólo la producción de artículos apócrifos, genera pérdidas por 180 mil millones de pesos anuales y la cancelación de 700 mil empleos.
¡Nada más falso y tendencioso! Basten tres contundentes datos: más del 96 % de las patentes usadas en México son extranjeras; de las mil empresas que generan el 65 % del producto en el país el 90 % son extranjeras; y, alrededor de 15 millones de mexicanos sobreviven gracias a la piratería. ¡Entonces: ¿Cuál afectación de intereses mexicanos?!
En el caso de los denominados “artistas”, cabe mencionar que, casi todos, gravan sus discos musicales y videos en el extranjero, fundamentalmente en los Ángeles, Estados Unidos, además de que la mayoría viven o tienen propiedades en ese país, principalmente en Miami. Es decir, además de que se llevan recursos del país para pagar servicios artísticos, compran propiedades y adquieren bienes de consumo estadounidenses. ¡Sacan las ganancias para vivir en el primer mundo con mentalidad pequeñoburguesa malinchista! Estos egresos del país rebasan con creces las mal denominadas “pérdidas” por la piratería. ¡Resulta que los mencionados “artistas” también saquean al país!
En cuanto a las conscientes mentiras sobre supuestas “pérdidas” de empleo de los paladines del capital pequeñoburgués, nadamás señalemos que el desempleo, según apreciaciones recientes, asciende a más de 6 millones de personas sin empleo, considerando casi un millón las pérdidas de empleo formal, al que hay que añadirle la población de alrededor de un millón que se integra por primera vez al mercado de trabajo y el subempleo o economía informal de más del 30 % de la fuerza laboral. Si no fuera por los más de 15 millones de personas se dedican al comercio informal de “artículos piratas”, México estuviera al borde de la guerra civil. Eso no lo ven los santos e inmunes funcionarios de los “nuevos” gobiernos. Estos currutacos “economistas” presentan formas ilusorias bajo las que se ventilan intereses reales de los monopolios transnacionales.
Además, los corifeos pequeñoburgueses manifiestan que se producen alrededor de 100 millones de discos piratas. Asimismo, las “autoridades” publicitan que han destruido en sólo seis meses más de 700 fábricas y decomisado 5 millones de disco piratas. ¡A estas patrióticas “autoridades” habría que darles un premio por su sistemática contribución a la destrucción de la “mafias organizadas” de mexicanos muertos de hambre!
De otro lado, habría que señalar que los alrededor de 300 millones de piezas de material virgen (estuches, serigrafía, impresos por computadora, portadillas, quemadores, etc.) para la producción clandestina de discos musicales y videogramas, entra legalmente al país. Con el libre comercio en el marco del TLC (Tratado de Libre Comercio), promovido por los socios de los primos, las mercancías extranjeras aparecen en el mercado nacional a precios irrisorios, casi regalados. ¡Entonces de que se quejan!
También, es sorprendente ver que los “representantes gubernamentales”, que se encargan de “regular” esta actividad, son extranjeros: el director general de PRONAFON es nadamenos que Peter Honerlage y el dirigente de la Asociación de Fonogrameros es Roger (así Royer) Hernández (Herrrnández). ¡Seguramente estos sujetos estarán “bastante comprometidos” con los intereses de los mexicanos!
Etimológicamente piratería es el ejercicio de pirata, el que se hace a la mar, asalta y roba los barcos que encuentra. Es decir, robo, secuestro o acción violenta. Es la figura de un sujeto cruel que destruye los bienes de otro. Por eso se usa despectivamente y peyorativamente por los publicistas pequeñoburgueses. Representantes de la pequeñaburguesía que, al estar condenada a desaparecer, defiende sus intereses con la fiereza de perro hambriento. En realidad, sus enemigos más inmediatos no son los comerciantes piratas. Éste comercio no pinta en los enormísimos volúmenes de mercancías que manejan las empresas transnacionales como la tiendas de autoservicio Wal Mart (¡una sandalia de espuma que el comercio informal vende a $20, esta transnacional la expende a sólo $8!). Los reales enemigos del pequeño comercio son estos grandes monopolios.
La piratería como toda actividad peyorativa y oportunista, esconde bajo su superficie soterrados intereses económicos, que van más allá de la frontera del país. Así ha sido a través de la historia. La llamada piratería no deprime el empleo, al contrario atenúa el desempleo.
La “autoridades” de los “nuevos” gobiernos y los corifeos de la pequeña burguesía, le hacen el juego favorablemente a los extranjeros, porque así conviene a sus intereses. Por lo demás, el pirata ya no es el de ojo tapado, sino es un tipo con un arma de fuego.
Actualmente, la piratería está muy enraizada en México. La propia economía mexicana es una burda copia estadounidense con el rastro hispano y su impronta azteca. En primer lugar, los mexicanos acuden a la economía informal para ocuparse y tener ingresos, pero también, en segundo término, para satisfacer requerimientos indispensables para un mínimo desarrollo personal y social. Aunque la circunstancia pirata traiga como consecuencia algunos problemas. En estos momentos, donde la guerra contra el narcotráfico campea por todo el territorio nacional: ¿Es adecuado abrir otro frente de batalla combatiendo la piratería? ¿Debemos seguir con este juego o hacer un llamado de alerta para poder atenuar el problema de la piratería? ¿Cómo se va a combatir la piratería en México?
La piratería ya es un delito grave en México y la pobreza no exige a la gente de convertirse en delincuente si la comercializa, pues es un negocio de mafias que producen a gran escala vinculadas a los intereses monopólicos nacionales y extranjeros. La actividad del trafique se contrapone y se combina, al mismo tiempo, con la condición de pobreza de una persona que elige dedicarse a la venta de productos piratas, aunque el contrabando no la exima de ser considerada como delincuente, porque tiene que comer. ¡Así de sencillo!
Adelante de los intereses políticos de los apoderados y procuradores parlamentarios, más que endurecer la ley y petrificar la actitud gubernamental, hacia esta actividad extraeconómica, se debería optar por la remisión e integración económica de los ciudadanos al país. De otra manera en los próximos años tendremos llenas las cárceles por este delito, con turbulentos ambientes sociales.
Algunas posibles maneras de cómo se podría atenuar la piratería es planteando maniobras, como: 1) la criptografía, que permitirá validar identidades de quienes compran la licencia; 2) la compra vía internet, la cual reduce los costos del material, además, de que no es necesario un intermediario entre el usuario y el autor; 3) realizar campañas por medio de la educación, incentivando e instruyendo a las personas; 4) rebajar los precios, para poder hacer la competencia con la virtual mayor garantía y seguridad que las empresas ofrecen.
En este problema debe actuar la sociedad y es indispensable que el Estado intervenga, pueda actuar y llegar a soluciones adecuadas que no lastimen a los mexicanos, disminuyendo o, en el mejor de los casos, neutralizando este problema. Por ejemplo, la responsabilidad del Estado, al cobrar los impuestos que el autor paga mensualmente, debe considerar que sea de protección hacia el producto elaborado por el autor.
La danza de la guerra arremolina tempestuosamente los oleajes del Anáhuac. ¡Que los victimarios de los mexicanos sean encarnecidos y odiados para siempre, y que el cuerpo Mex, aún en huesos, se levante el día de su apoteosis para maldecirlos más!

lunes, 5 de abril de 2010

Economía secuestrada

La delincuencia organizada surgió en los albores mismos del capitalismo. El comercio forzoso en las cruzadas en el Siglo XI, la piratería y el contrabando en los siglos coloniales de América, el monopolio bancario del renacimiento en Europa, la aparición de las modernas mafias son formas, en mayor o menor medida, de delincuencia organizada.La delincuencia organizada surgió en los albores mismos del capitalismo. El comercio forzoso en las cruzadas en el Siglo XI, la piratería y el contrabando en los siglos coloniales de América, el monopolio bancario del renacimiento en Europa, la aparición de las modernas mafias son formas, en mayor o menor medida, de delincuencia organizada.
Se puede considerar la delincuencia organizada como una agrupación permanente de sujetos, para cometer acciones contrarias a la ley. Así la mafia es cualquier organización que emplea métodos ilícitos para el logro de sus objetivos y no deja participar a otros en una actividad que monopoliza.
En el régimen económico actual, la delincuencia organizada son las organizaciones o sociedades que imitan a las del capitalismo para acceder a él o, si es posible, formar parte de él. Amén de que, más allá de la criminalidad patológica, las corporaciones delincuenciales son parte de la descomposición social del capitalismo.
La Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, tipifica y persigue como delincuencia organizada al “grupo estructurado de tres o más personas que exista durante cierto tiempo y que actúe concertadamente con el propósito de cometer uno o más delitos graves… con miras a obtener, directa o indirectamente, un beneficio económico u otro beneficio de orden material.” (Los subrayados son nuestros).
En México el Artículo 2º de la Ley Federal contra la Delincuencia organizada establece: “Cuando tres o más personas se organicen de hecho para realizar, en forma permanente o reiterada, conductas que por sí o unidas a otras, tienen como fin o resultado cometer alguno o algunos de los delitos siguientes, serán sancionadas por ese solo hecho, como miembros de la delincuencia organizada.”
Producto nato del capitalismo es la mafia monopólica y la mafia de las finanzas, son la delincuencia organizada del mercado y del gran capital nacional e internacional.
La historia de México registra un sin número de formas de fechorías organizadas y actos de latrocinio, que atentan contra el patrimonio nacional y la riqueza y el trabajo de los mexicanos.
Cuando se instauró la privatización y el país se puso en venta, se dio la colusión de grupos empresariales y funcionarios estatales, para apropiarse de las empresas del Estado mexicano. La mafia empresarial mexicana dio un gigantesco paso estratégico, porque pasó de alimentarse de la economía a adueñarse de ella. La mejor parte de la economía y algunos enclaves históricos del capitalismo, fueron vendidos o regalados a una singular red mafiosa que controla la vida económica del país.
Hoy en día existe un monopolio del poder compartido entre políticos bribones y empresarios hampones. Muchos monopolios abusan de su posición, esclavizando la mano de obra mexicana y espoleando sus ingresos por medio de maniobras de franco robo legalizado, como es el caso del cobro de tiempo no consumido en el servicio de la telefonía celular; o el de las altísimas indebidas comisiones y anatocistas intereses bancarios; o el del transainvento del prepago por servicios que no se han dado. Los monopolios, nacionales y extranjeros, someten la vida de los mexicanos a sus retorcidos designios, sean estos legales o ilícitos.
El narco es una organización tan imponente que está en todas partes y… en ninguna. En verdad la mafia mexicana es un monstruo híbrido difícil de describir. Los territorios del país están sometidos y vigilados. Además de que el combate contra al narco se ha convertido preocupantemente en una verdadera guerra, es decir, acciones bélicas en un conflictivo escenario nacional donde no hay reglas. De pasada el ejecutivo metió al país en su guerra y ahora lo entrega desparpajadamente a Estados Unidos. A veces no se percibe la diferencia alguna entre los hampones y sus compinches policiamilitares. Constituyen la base callejera las legiones de matones comunes, el ejército de lacerante desempleo y el setenteteno de millones en la ignominiosa pobreza. Más allá del grupo de aprovisionamiento está el grupo de seguridad o el monopolio del poder compartido entre canallescos políticos, empresarios corruptos, financistas fulleros y rufianes de gran monta o “respetables ciudadanos”.
De otro lado, México se encuentra en un estado tan caótico y deprimido, con una economía prácticamente estancada, rebasando los 10 millones de parados y más de 20 de infraempleados, que resulta muy difícil sobrevivir manteniendo la honradez. La pobreza desesperada del superjodido o meximierda mexicano, es una penuria tan exasperante que hace perder el norte de la moral y la vergüenza. Es un hecho que la criminalidad general se ha apoderado de la sociedad en la perspectiva de lograr sobrevivir materialmente. ¡Ahora los pobres cuando menos tienen una tumba donde llorar!
En México el crimen organizado es un conjunto de hampones sin igual. Sus clanes y familias proliferan por todas las esferas de la vida del país y las invaden: usurpan poder político, se adueñan de empresas, recaudan peajes y gabelas, despojan a la nación de recursos naturales, practican la extorsión, el robo, la falsificación, el asalto a mano armada, el asesinato a sueldo, el secuestro, la estafa, la venta y trasiego de drogas, el tráfico de armas, la prostitución, la esclavitud y comercio de seres humanos, el juego, la usura, el desfalco, el blanqueo de dinero y el mercado negro, entre otros, con un tremendo alcance y una creciente profundidad.
El capitalismo tiene un lado mafioso. El capitalismo es no solo acumulación de riqueza sino concentración de la misma en muy pocas manos; y todo el sistema institucional y legal tiende a favorecer ese fenómeno. También las prácticas solapadas constituyen parte del andamiaje capitalista, por ejemplo, el furtivo, pero no menos consabido, “diezmo” por compras y construcciones, que paga por igual a funcionarios y administradores privados.
Desde la perspectiva moral, la ilegalidad es muy relativa en el capitalismo. El fraude está incrustado en sus cimientos. Aunque se disimula, el sistema permite la apropiación (que no robo) de una parte del trabajo.
Por otra parte, en el capitalismo monopolista el capital financiero ejerce su hegemonía. En la economía el negocio financiero en general y el negocio mafioso operan en la práctica como un sistema de saqueo de la economía productiva. Esta circunstancia es un producto de la perversión del capitalismo que, en algunos casos, se expresa como un problema de gobernabilidad o de moralidad, es fruto de la propia lógica del capitalismo monopolista. Así la actividad financiera tiene una tendencia casi “natural” a la ilegalidad.
El país tiene un cáncer maligno que invade la economía, el sistema bancario y el cuerpo político. México es un capitalismo mafioso. La fuerza económicopolíticocriminal llamada delincuencia organizada controla en la práctica la vida de México.
El futuro se ve oscuro. ¿Cómo se podrá detener el tobogán de la violencia? ¿Quién o quienes intervendrán para la normalización? ¿Cuándo se estabilizará el país?
La Secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton dijo. con el pretexto de que “compartimos un futuro pacífico y próspero”, que “vamos a estar 10 años” en México. Será que los gringos apuntaron cifradamente que se continuará con otro mandamás albiazul para liberar la economía. Sería un gravísimo desliz de jactancia instruida en lo oscurito. Involuntariamente ya una parte de la sociedad mexicana sospecha de que el actual llegó con la venia de un bando. Además preguntémonos: ¿El ejecutivo albiañil empleará todos los medios legales e ilegales para obtener sus objetivos? ¿Se podrá depurar el capitalismo mafioso? ¿Se superará el capitalismo tramposo?
Lamentablemente todo apunta hacia una nueva estrategia de terror y, esta vez, seguramente con el respaldo a ambos bandos de las potencias internacionales ocultas.
La cultura del narco es culmen del capitalismo neoliberal, salvaje, mafioso y pendenciero. El secuestro de la economía por el crimen organizado es fruto nato del régimen económico. Por eso el proceso de liberación de la economía pasa más por el método de remisión que por las armas.
Para reconstruir la nación Mex todo mexicano tiene que superar sus propias expectativas. Por eso iré al Sol a pedir favores para mi patria…

Se puede considerar la delincuencia organizada como una agrupación permanente de sujetos, para cometer acciones contrarias a la ley. Así la mafia es cualquier organización que emplea métodos ilícitos para el logro de sus objetivos y no deja participar a otros en una actividad.
En el régimen económico actual, la delincuencia organizada son las organizaciones o sociedades que imitan a las del capitalismo para acceder a él o, si es posible, formar parte de él. Amén de que, más allá de la criminalidad patológica, las corporaciones delincuenciales son parte de la descomposición social del capitalismo.
La Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, tipifica y persigue como delincuencia organizada al “grupo estructurado de tres o más personas que exista durante cierto tiempo y que actúe concertadamente con el propósito de cometer uno o más delitos graves… con miras a obtener, directa o indirectamente, un beneficio económico u otro beneficio de orden material.” (Los subrayados son nuestros).
En México el Artículo 2º de la Ley Federal contra la Delincuencia organizada establece: “Cuando tres o más personas se organicen de hecho para realizar, en forma permanente o reiterada, conductas que por sí o unidas a otras, tienen como fin o resultado cometer alguno o algunos de los delitos siguientes, serán sancionadas por ese solo hecho, como miembros de la delincuencia organizada.”
Producto nato del capitalismo es la mafia monopólica y la mafia de las finanzas, la delincuencia organizada del mercado y del gran capital nacional e internacional.
La historia de México registra un sin número de formas de fechorías organizadas y actos de latrocinio, que atentan contra el patrimonio nacional y la riqueza y el trabajo de los mexicanos.
Cuando se instauró la privatización y el país se puso en venta, se dio la colusión de grupos empresariales y funcionarios estatales, para apropiarse de las empresas del Estado mexicano. La mafia empresarial mexicana dio un gigantesco paso estratégico, porque pasó de alimentarse de la economía a adueñarse de ella. La mejor parte de la economía y algunos enclaves históricos del capitalismo, fueron vendidos o regalados a una singular red mafiosa que controla la vida económica del país.
Hoy en día existe un monopolio del poder compartido entre políticos bribones y empresarios hampones. Muchos monopolios abusan de su posición, esclavizando la mano de obra mexicana y espoleando sus ingresos por medio de maniobras de franco robo legalizado, como es el caso del cobro de tiempo no consumido en el servicio de la telefonía celular; o el de las altísimas indebidas comisiones y anatocistas intereses bancarios; o el del transainvento del prepago por servicios que no se han dado. Los monopolios, nacionales y extranjeros, someten la vida de los mexicanos a sus retorcidos designios, sean estos legales o ilícitos.
El narco es una organización tan imponente que está en todas partes y… en ninguna. En verdad la mafia mexicana es un monstruo híbrido difícil de describir. Los territorios del país están sometidos y vigilados. Además de que el combate contra al narco se ha convertido preocupantemente en una verdadera guerra, es decir, acciones bélicas en un conflictivo escenario nacional donde no hay reglas. De pasada el ejecutivo metió al país en su guerra y ahora lo entrega desparpajadamente a Estados Unidos. A veces no se percibe la diferencia alguna entre los hampones y sus compinches policiamilitares. Constituyen la base callejera las legiones de matones comunes, el ejército de lacerante desempleo y el setenteteno de millones en la ignominiosa pobreza. Más allá del grupo de aprovisionamiento está el grupo de seguridad o el monopolio del poder compartido entre canallescos políticos, empresarios corruptos, financistas fulleros y rufianes de gran monta o “respetables ciudadanos”.
De otro lado, México se encuentra en un estado tan caótico y deprimido, con una economía prácticamente estancada y con más de 10 millones de parados más de 20 de infraempleados, que resulta muy difícil sobrevivir manteniendo la honradez. La pobreza desesperada del superjodido o meximierda mexicano, es una penuria tan exasperante que hace perder el norte de la moral y la vergüenza. Es un hecho que la criminalidad general se ha apoderado de la sociedad en la perspectiva de lograr sobrevivir materialmente. Ahora los pobres cuando menos tienen una tumba donde llorar.
En México el crimen organizado es un conjunto de hampones sin igual. Sus clanes y familias proliferan por todas las esferas de la vida del país y las invaden: usurpan poder político, se adueñan de empresas, recaudan peajes y gabelas, despojan a la nación de recursos naturales, practican la extorsión, el robo, la falsificación, el asalto a mano armada, el asesinato a sueldo, el secuestro, la estafa, la venta y trasiego de drogas, el tráfico de armas, la prostitución, la esclavitud y comercio de seres humanos, el juego, la usura, el desfalco, el blanqueo de dinero y el mercado negro, entre otros, con un tremendo alcance y una creciente profundidad.
El capitalismo tiene un lado mafioso. El capitalismo es no solo acumulación de riqueza sino concentración de la misma en muy pocas manos; y todo el sistema institucional y legal tiende a favorecer ese fenómeno. También las prácticas solapadas constituyen parte del andamiaje capitalista, por ejemplo, el furtivo, pero no menos consabido, “diezmo” por compras y construcciones.
Desde la perspectiva moral, la ilegalidad es muy relativa en el capitalismo. El fraude está incrustado en sus cimientos. Aunque se disimula, el sistema permite la apropiación (que no robo) de una parte del trabajo.
Por otra parte, en el capitalismo monopolista el capital financiero ejerce su hegemonía. En la economía el negocio financiero en general y el negocio mafioso operan en la práctica como un sistema de saqueo de la economía productiva. Esta circunstancia es un producto de la perversión del capitalismo que, en algunos casos, se expresa como un problema de gobernabilidad o de moralidad, es fruto de la propia lógica del capitalismo monopolista. Así la actividad financiera tiene una tendencia casi “natural” a la ilegalidad.
El país tiene un cáncer maligno que invade la economía, el sistema bancario y el cuerpo político. México es un capitalismo mafioso. La fuerza económicopolíticocriminal llamada delincuencia organizada controla en la práctica la vida de México.
El futuro se ve oscuro. ¿Cómo se podrá detener el tobogán de la violencia? ¿Quién o quienes intervendrán para la normalización? ¿Cuándo se estabilizará el país?
La Secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton, dijo con el pretexto de que “compartimos un futuro pacífico y próspero”, que “vamos a estar 10 años” en México. Será que los gringos apuntaron cifradamente que se continuará con otro mandamás albiazul para liberar la economía. Sería un gravísimo desliz de jactancia instruida en lo oscurito. Involuntariamente ya una parte de la sociedad mexicana sospecha de que el actual llegó con la venia de un bando. Además preguntémonos: ¿El ejecutivo albiañil empleará todos los medios legales e ilegales para obtener sus objetivos? ¿Se podrá depurar el capitalismo mafioso? ¿Se superará el capitalismo tramposo?
Lamentablemente todo apunta hacia una nueva estrategia de terror y, esta vez, seguramente con el respaldo a ambos bandos de las potencias internacionales ocultas.
La cultura del narco es culmen del capitalismo neoliberal, salvaje, mafioso y pendenciero. El secuestro de la economía por el crimen organizado es fruto nato del régimen económico. Por eso el proceso de liberación de la economía pasa más por el método de remisión que por las armas.
Para reconstruir la nación Mex todo mexicano tiene que superar sus propias expectativas. Por eso iré al Sol a pedir favores para mi patria…