En términos históricos la burguesía fue revolucionaria al desplazar el régimen feudal e instaurar el capitalismo. Aunque esta formación tuvo momentos fallidos como en la Revolución Francesa y la Revolución Mexicana, cuyos fallos al afianzar su dominio costaron mucho dolor y sangre a los pueblos galo y azteca.
En el caso de México las repercusiones llegan a nuestros días, porque parece ser que se empieza a obstaculizar el avance progresivo de la sociedad mexicana.
Una economía fallida es una economía débil que su producción, aunque suficiente, paradójicamente no satisface a través de su distribución las necesidades mínimas de la mayoría de la población y en la cual el gobierno central tiene poco control -como lo muestran los pactos furtivos- práctico sobre la economía situada en su territorio.
En una economía capitalista la burguesía desempeña un papel central. Está integrada por capitalistas grandes y pequeños. La burguesía convive con los trabajadores y los demás sectores sociales. Sin embargo, hoy en México la posición dominante es ocupada por la gran burguesía monopolista, formada tanto de extranjeros como por nativos.
En el país la burguesía ha desarrollo las fuerzas productivas con innovaciones e inversiones que, sin embargo, a través del tiempo han alterado el sistema de producción y el orden social, expandiendo sus fronteras hasta lugares remotos del país. Así hoy estamos ante una economía capitalistamente actuante. Sin embargo, la economía mexicana es una economía atrofiada, en parte debido a condiciones naturales y al rol que le ha tocado jugar en la historia del capitalismo. Por lo demás las fallas de la economía se convierten en un espejo que deforma y caricaturiza nuestra propia existencia como mexicanos.
Veamos alguna información del INEGI, la cual muestra los siguientes cruentos aspectos económicos:
a) La economía cayó en -6.5 % (aunque según la Cepal -6.7 %, el FMI -7 %, la OCDE -8 % y cifras no gubernamentales hasta -13 %). Todavía no hemos escapado de la crisis. Ésta ha derivado en una total recesión. La grave recesión que vive la economía del país ha afectado seriamente a todos los sectores productivos llevándolos a márgenes de alto riesgo donde peligra su existencia. La recesión está mutando y afianzándose en un pleno estancamiento económico. Así e escenario económico que se vive en la actualidad se aproxima más al de un severo estancamiento que al de una profunda recesión.
b) El desempleo a finales de 2009 llegó a 5.3 %, unos 2.5 millones de personas, a los que habría que sumarles los 3.9 millones de población subocupada y otros, para ascender a unos 9 millones de mexicanos (casi 20 % de los 47 millones de la PEA) sin una opción permanente de sobrevivencia y los más de 2 millones de personas que sobreviven de propinas (en comercios principalmente de españoles, judíos, libaneses, sudamericanos y otras raleas que afectan al país). A pesar de la política fiscal de “incentivo al empleo” el desempleo es indicador de pobreza, además de que vulnera los lazos de parquedad que las personas tienen a través del trabajo con su grupo social.
c) La inflación oficial apenas arañó el 4 % en 2008 y en lo que va de 2009 se dice que va bajando. Lo cual es positivo según los aplicadores de la política de “la tasa natural de desempleo”, aunque nunca hayan medido esta última. Lo que hay que recordarles es que para los mexicanos es mejor comer que vanagloriarnos de ausencia de inflación.
Así las cosas funcionan solo porque hasta las fallas tienen fallas. Más allá de las cifras gubernamentales notemos algunas chocantes pero no menos importantes consideraciones:
1) Según la Cofetel el monopolio de las telecomunicaciones creció paradójicamente 13.9 % durante 2009 pese a que la economía en general cayó en -6.5%. ¿Por qué? Debido a la organización monopólica del sector que le permite apropiarse de los progresos tecnológicos y de mayores dividendos, en detrimento de la economía en su conjunto. Los dueños de esta parcela de la economía son inmensamente ricos.
2) De los 105 millones de mexicanos, se calcula en Sedesol que más de la mitad de la población es pobre, 1/3 vive en pobreza extrema y más de 6 millones casi se mueren según el PNUD. El hambre, la ansiedad y la desesperanza en la gente, traen aparejados distintos fenómenos inmateriales en el individuo, que muchas veces derivan en el incremento de la violencia y el delito. No en balde entre las principales causas de la delincuencia e inseguridad está la pobreza. El incremento exponencial de la pobreza hace una sociedad inequitativa, injusta y acorralada.
3) La ola de violencia que se vive es producto de una economía que diluye la clase media y que polariza a la sociedad en ricos y pobres. Además de que las drogas ilegales son, como cualquier producto, un negocio. Las ganancias del narcotráfico y de sus “colaterales”, son exorbitantes y abarcan más del 15% del comercio. Por eso se considera que se ha metido al país en una guerra absurda. Si analizamos el problema desde una perspectiva económica, es lógico su fracaso. Así paso con el alcohol en Estados Unidos cuando estaba prohibida su venta.
Al día el país está inmerso en un estancamiento productivo. ¿Qué es lo que está detrás de esta atonía económica?
En la organización económica del país privan los monopolios, principalmente, los de la energía, las telecomunicaciones, la minería, de la industria automotriz y autopartes, de alimentos y bebidas, Wal Mart en comercio al menudeo, entre otros. En el pasado reciente la “venta” de las empresas estatales al capital privado contribuyó a este proceso. Los grandes monopolios de ahora se caracterizan por una estructura multirramal de su organización y comprende numerosa empresas y filiales. Una variedad de compañías financiero-crediticias, entre ellas los bancos extranjeros, monopolizan la concentración y el control de los recursos en la esfera monetario-financiera. Unas 50 superacaudaladas familias de “mexicanos” y extranjeros, de los oriundos los más asociados con el capital foráneo, detentan en total una riqueza de unos 200 mil millones de dólares, alrededor del 20 % del PIB o más del 83 % del presupuesto nacional en un año. La oligarquía económico-financiera determina de hecho la política económica del país.
La totalidad del dominio económico se concentra en manos de la burguesía monopolista, la cual redistribuye el ingreso nacional en su beneficio con ayuda del Estado, por lo que sus intereses están entrando en contradicción con los intereses de toda la nación.
Esto impulsa a considerar que la existencia de la economía mexicana como una economía fallida, está asociada a un modelo de desarrollo monopolista, con rentas extraordinarias obtenidas por las ventajas comparativas a nivel internacional, debido al usufructo de los recursos naturales y la explotación de la mano de obra mexicana, que terminó conformando una clase dominante superrica y con desplantes de nobleza, pero periférica en lo interno y dependiente del supercapitalismo monopolista externo.
Esto puede ayudar a explicar la vocación por la especulación financiera y comercial (y por el cochupo), la imposibilidad de constituir una base industrial doméstica medianamente desarrollada, pese a los multimillonarios subsidios otorgados por el Estado y la tendencia a reorientar excedentes a la compra de bienes suntuarios.
¿Qué hacer? ¿Un cambio del modelo económico?
Aunque una vez que el capitalismo monopolista finca su dominio es muy difícil (casi imposible pacíficamente) revertir sus beneficios es posible defender a la población. Cabe mencionar que si no hay el mínimo bienestar —para una fuerza de trabajo saludable y potente—, si no hay poder de compra y la riqueza se acumula en un solo lado, no se contribuye a ampliar el mercado interno. El pueblo mexicano es la base de su economía. Por lo demás el contexto de la crisis económica se debe de aprovechar para la reorganización del espacio económico nacional, sobre bases estratégicas y con miras al futuro de los mexicanos como nación.
El estudio de la conducta empresarial es clave para entender mejor el funcionamiento de la economía mexicana y la dinámica de la competencia y su mercado doméstico y, al mismo tiempo, de que es central para comprender el estilo y alcance del proceso de desarrollo económico nacional.
La economía mexicana puede considerarse una “economía fallida” desde la perspectiva de la dimensión y el nivel actual de bienestar de los mexicanos. La concentración de la riqueza en unas cuantas manos ha hecho de México un país de pobres y de gentes vinculadas a la economía ilegal, incluido el narcotráfico. Es por ello que la consecuente actividad de “exprimir” hasta donde se pueda a los mexicanos debe terminar, por el bien de todos. Recuérdese que cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto.
domingo, 7 de marzo de 2010
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