La recesión económica es el periodo de tiempo en el que desciende la actividad económica, medida a través del declive del producto. En la depresión económica se alcanza el fondo de la crisis, donde existe el peligro de que la economía se estanque. El estancamiento económico se caracteriza por condiciones de mínimo crecimiento de las actividades productivas o de crecimiento cero. Como el ciclo económico expresa los ritmos o tasas de crecimiento, la recesión es la fase descendente del curso del producto, mientras que el estancamiento es el lapso donde se da la detención del proceso de crecimiento. La primera faceta del ciclo ha durado históricamente un semestre, un año o más y el segundo instante puede durar de meses a varios años, un tiempo suficientemente prolongado.
¿Qué explica la duración de estás fases del ciclo económico? Aunque el movimiento cíclico de la producción capitalista tiene que ver con la renovación del capital fijo, en las fases particulares influyen decisivamente las expectativas de la tasa media de ganancia esperada. Si las tasas de rentabilidad no son favorables, por mucho esfuerzo que hagan las autoridades para reanimar la economía, ésta no responderá favorablemente hasta en tanto no se garanticen cuando menos lo niveles de utilidades anteriores a la crisis y de ahí para arriba. Cabe mencionar que en este proceso los monopolios llevan mano.
¿En qué punto del ciclo se encuentra la economía mexicana? Para poder responder, veamos algunas características de la crítica situación económica: 1) Hay un alto nivel de desempleo que rebasa más de la mitad de los 47 millones de personas que conforman la PEA del país: más allá de las cifras alegres del INEGI y de las ambiciones del hacendario cordero delamadrista, hay alrededor de 3 millones de desempleados (oficialmente 2.5), el número de ambulantes llega a los 16 millones, un millón de emigrantes están latentes o en proceso, subsisten un sin número de ninis (ni estudian ni trabajan) y unos 15 millones (de los 36 que son) de jóvenes entre los 15 y 29 años sin positivas expectativas reales de empleo, orillados a adoptar la cultura de la muerte para huir de la pobreza; 2) Campea una baja demanda de los consumidores en relación con la capacidad productiva: hay una caída de más de 20% en el consumo de bienes y servicios, por lo que la gente ya no va a la tiendita o al súper porque no tiene empleo, gana menos, gasta menos, lo cual provoca la caída del mercado interno; 3) Bajo esta misma vertiente, como consecuencia los precios han aparentemente bajado o permanecido estables. Las cifras oficiales apenas registran el incipiente movimiento del índice de los precios al consumidor; y 4) Aparece la quiebra de empresas como Mexicana de Aviación y otras que están en ciernes, porque el 32% de las empresas en concurso mercantil han llegado a la etapa de quiebra. Esta breve revista permite atestiguar que la economía mexicana está estancada en el punto más bajo del ciclo, además de que se encuentra en una posición muy vulnerable.
Varios elementos confirman la fragilidad económica de México: 1) El predominio de más de 70 % del sector servicios ─que los “neoliberales” han potenciado de sobremanera─, sobre el conjunto de las actividades económicas, cuya reactivación depende de la reacción de los sectores de la producción material y de la demanda externa, es como una monoeconomía que no garantiza futuro económico; 2) Los depredadores monopolios están como buitres al acecho ante el eclipse de los mercados, para succionar y capitalizar las ganancias del estancamiento productivo, en detrimento de las demás empresas; 3) La economía estadounidense está muy lejos de iniciar un proceso sostenido de recuperación, el desempleo araña el 10 % y la producción material no responde; 4) Las fuentes de ingresos del país, el petróleo y las remesas, siguen en caída libre; 5) Está en ciernes una crisis global de alimentos generada por los desastres naturales, que seguramente afectará la economía doméstica; 6) La crisis económica ha hecho más violento el país al avivar el crimen y el descontento civil, reforzados por la guerra antinarco en territorio mexicano dirigida por la DEA, donde el Estado “mexicano” combate a ciudadanos mexicanos (ya veremos —como ha sido siempre— que los bandidos de hoy en el futuro la historia los hará héroes); 7) La “sorprendente” actitud histriónica de los ricos al ofrecer una dádiva a los desposeídos y el impulso a una “iniciativa” basada en el esquema neoporfirista de los “científicos”, está anunciando el peligro económico nacional que pende sobre el país; 8) El creciente y testarudo empeño de los gobiernos en hacer la vida difícil a los mexicanos con restrictivas y aberrantes medidas expoliadoras de los ingresos ciudadanos; y 9) La pomposa macabra exhibición de los despojos de los españoles (del híbrido Pípila ni se acuerdan) que “participaron” en la “independencia”, además de ser una deliberada afrenta a la nación azteca, es un mal augurio en las actuales condiciones en que se encuentra el país, es muy posible que se de la unidad nacional bajo el grito de “¡Abajo el mal gobierno!”.
La convulsión del capitalismo monopolista mundial y su expresión doméstica, ha destruido la herencia mexicana y su increíble inestabilidad ha sumido al país en una seria crisis económica, en un contexto social de adjudicación papista de inconsensadas, desatinadas y erráticas acciones de Estado, punitivas y de exterminio excluyente, de los señores de la guerra contra el narcotráfico. México vive una etapa de crisis sin precedentes, que tiene como expresión constatable una recesión que inició hace cerca de dos años, mutando poco a poco en un estancamiento productivo, y que muestra debilidades estructurales que dificultan la toma de medidas adecuadas para superar esta difícil situación. ¿Qué hacer? Es urgente un emprendimiento público de acción e iniciativa ─algo más que maquillaje propagandista─ que oriente, organice y dirija la economía estatal y también la economía privada, en función de los intereses del país. En esta crítica trama cabe parafrasear a Francis Bacon: Hay muchos medios de hacerse rico, pero muy pocos de hacerlo con honradez; la economía es uno de los más seguros, a pesar de que tampoco es del todo inocente…
miércoles, 18 de agosto de 2010
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