El estancamiento económico es una forma grave de depresión económica que consiste en una gran disminución sostenida de la producción y del consumo, acompañada por altas tasas de desempleo y de quiebras empresariales. El suceso más conocido fue el de la crisis de 1929, aunque hubo otros momentos en la historia económica en que se reconoce la aparición de rasgos para este calificativo, la stagflation en 1965, el embargo petrolero de 1973, la crisis financiera de 1982, entre otros.
El estancamiento económico se caracteriza por la existencia de condiciones de inexistente o mínimo crecimiento de las actividades productivas como las que se están dando hoy en la economía mexicana.
Revisemos algunos destacables aspectos que muestran la atonía económica del país:
1) El INEGI informa jactanciosamente que el PIB aumentó 7.6% en el 2do. trimestre de 2010 frente al igual trimestre de 2009. Nada más que recuérdese que en el 1er trimestre de 2009 se dio una pronunciada caída de la economía de -7.9 %, es decir, que el “crecimiento” oficial actual, ni siquiera alcanza a recuperar lo perdido. La cosa parece aclararse cuando comparamos cifras respecto al primer trimestre del año y encontramos que la economía mexicana descendió un -3.2 %. Más aún si se observa el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), la producción del país presenta un crecimiento cada vez menor, derivando poco a poco, en los últimos meses, en un virtual estancamiento productivo.
2) El Indicador de Confianza del Productor (ICP) continúa siendo negativo, que es el que da cuenta de si éste es el momento adecuado para invertir. La contracción del mercado nacional y exterior, deprimió las expectativas de realización de los bienes y servicios, lo que impacta negativamente sobre las expectativas favorables de obtención de utilidades. Aludamos que la tendencia objetiva en todo capital gravita en dirección de la realización de los precios de producción según la tasa de ganancia media de la economía mexicana. Mientras la tasa de rentabilidad no se recobre las actividades económicas permanecerán empantanadas.
3) La Inversión Fija Bruta (que representa los gastos realizados en maquinaria y equipo de origen nacional e importado, así como los de construcción), apenas muestra ligerísimas variaciones. Recuérdese que mediante la disposición de los recursos los propietarios de los medios de producción deciden qué producir y a quién emplear, por lo que a través de sus decisiones de inversión fijan, en buena medida, el rumbo del crecimiento económico. En nuestro caso las inversiones están suspendidas o aplazadas en el tiempo. Mientras la inversión productiva no se reactive el carril del crecimiento económico estará estancado.
4) El desempleo es agobiante. La tasa de desempleo oficial que da el INEGI ya rebasa el 6 %, casi 3 millones de parados. Más allá de que si el creciente desempleo en el país, es una manifestación de las irregularidades de la política económica aplicada, cabe mencionar que el desempleo es un fenómeno vinculado a la acumulación del capital y su comportamiento cíclico. En México la caída de la producción de bienes y servicios, ha provocado que las empresas demanden actualmente menos mano de obra. Hay un desempleo crónico que acompaña el curso del proceso general de producción, pero en la fase de recesión del ciclo económico, la cesantía se convierte en franco paro. Los salarios se han mantenido prácticamente congelados en el país y se ha deteriorado su poder adquisitivo. El desempleo en México se tiñe de matices cada vez más preocupantes: es una fuente de enormes sufrimientos, ya que los trabajadores mexicanos desempleados tienen que sobrevivir con exiguos ingresos. El gobierno no se debe de cruzar de brazos ante el desempleo, antes de que afecte hondamente las emociones y la vida familiar del país, se debe evitar el despilfarro de valiosos recursos de la nación e impedir que éste pueda derivar en inestabilidad social.
4) Este año el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del INEGI registra leves aumentos en los precios e incluso presenta en algunos meses índices negativos. La depresión de los mercados y el estancamiento de la producción, han debilitado la tendencia alcista, estancado en otros casos, y en algunos bajados los precios, salvo en productos de primera necesidad. Con la recesión de la producción desciende la demanda de materias primas y caen sus precios, como lo registra el Índice Nacional de Precios al Productor (INPP).
5) Las principales fuentes de ingresos externos del país, el petróleo y las remesas, siguen en caída libre. Según dantos de la U. S. Energy Information Administration, desde 2004 la producción petrolera mexicana comenzó a declinar. Pemex llegó a producir casi 3.4 millones de barriles diarios en promedio en 2004, hoy la plataforma de producción se ha reducido a 2.5. México llegó a tener ingresos por exportaciones de petróleo hasta por más de 50 mil millones de dólares en 2008, ahora estas entradas francamente se han retraído y con dificultades se esperan obtener unos 30 mil. Gran parte del consumo de energía está relacionado con el ciclo económico y con las condiciones naturales del cambio climático. La segunda mayor fuente de divisas para el país después del petróleo, el ingreso por remesas, también está declinando aceleradamente. En 2006 las remesas enviadas por los mexicanos que cruzaban la frontera hacia Estados Unidos llegaban a 23 mil millones de dólares, este año apenas se espera alcanzar unos 15 mil. Con las medidas contra el lavado de dinero “sucio”, también los ingresos externos de la economía prohibida han bajado, al grado que la disputa entre los envenenadores legales y los ilegales ha subido de tono.
6) Los monopolios en México afectan toda la vida económica de la nación. En los últimos 25 años grandes empresas, firmas o agrupaciones empresariales, nacionales y extranjeras, se han apoderado de una parte considerable de la producción y venta de productos, con la finalidad de extraer ganancias monopolistas. Unas 1,500 empresas de unas 200 familias concentran en sus manos 90 % de la riqueza nacional, cerca del 80 % de los activos y beneficios. Estos grandes monopolios se caracterizan por su estructura multiramal de su organización y comprende numerosas empresas y filiales. Las demás empresas, medianas y pequeñas, están encuadradas o son subsidiarias de los megamonoplios. Los 10 monopolios más grandes de México, en orden de importancia, son actualmente: 1. PEMEX.- Petróleo y gas; 2. América Móvil.- Telecomunicaciones; 3. CFE.- Electricidad; 4. Wal Mart de México.- Comercio; 5. Cemex.- Cemento; 6. Carso Global Telecom.- Telecomunicaciones; 7. FEMSA.- Alimentos y bebidas (CocaCola, Tecate y Oxxo); 8. Grupo Financiero BBVA-Bancomer.- Banca; 9. Telcel.- Telmóviles; 10. Telmex.- Telecomunicaciones y Comercio. Los 6 principales bancos del país, son: 1) BBVA Bancomer; 2) Banamex; 3) HSBC; 4) Santander; 5) Scotiabank, y 6) Banorte. El capital crea poder económico, que permite ejercer el poder a través de la disposición de los recursos. En tiempos de crisis las gigantescas empresas se tragan rapazmente como caníbales a las que sucumben; véase p. e. está el caso de la compañía estratégica Mexicana de Aviación que, a tono con el embozamiento policiaco-militar que se práctica en el país, un grupo “X” quiere apropiarse de ella. Estos monopolios son los amos de México. Cualquier decisión de política económica que se pretenda tomar deberá pasar necesariamente por estos organismos.
7) La salida de la crisis económica estadounidense no tiene para cuando. Debido a la alta integración y dependencia de la economía mexicana con los Estados Unidos, la atonía de la economía de ese país se expresa en una despiadada inconsistencia económica en México, donde la economía flaquea cada vez más.
8) La elaboración del presupuesto para el año 2011, se hará muy dificultosa y tortuosa. La repartición del pastel de los recursos públicos, de por sí tirante y espinosa cada año, será mayormente trabajosa esta vez porque la atmosfera y el escenario económico próximo se percibe muy poco prometedor. Esta circunstancia se hará más peliaguda, por las ambiciones del endiosado delfín que estará expuesto al traqueteo político. No se espera pues un presupuesto público a la altura de las deprimentes circunstancias económicas y de las necesidades de propulsión productiva.
¿Cómo podríamos sortear el estancamiento económico y reactivar la economía?
Algunas medidas pueden ser las siguientes: 1) El aprovechamiento pleno y rentable de la industria mexicana, restableciendo la posición preeminente del país en la economía, industria y finanzas en territorio mexicano; 2) Recuperar el acceso a las materias primas de las que México ha sido privado y controlar otros recursos necesarios, como la producción de alimentos; 3) Construir una flota mercante adecuada y modernos sistemas de transporte terrestre, ferroviario y aéreo; 4) Desarrollar y regular un moderno sistema de neoinformática y telecomunicaciones; 5) Reestructurar el sector industrial para obtener la mayor productividad y rentabilidad posible; y 6) Vincular factualmente la educación a las actividades productivas, privilegiando el desarrollo de tecnología para construir maquinaria y equipo.
Cabe mencionar que los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad. No obstante, el progreso reside en el cambio, por eso hay que tomar conciencia de lo que no funciona y cambiarlo. La catarsis de la crisis económica hace el momento propicio para hacer una honda reflexión sobre nuestra economía, cómo está en el presente y vislumbrar un futuro económico más promisorio para nuestra nación. La patria económica representa el derecho incuestionable y sagrado de cada mexicano. Su restitución total a la nación es necesaria para poder establecer lo que debe ser…
lunes, 23 de agosto de 2010
miércoles, 18 de agosto de 2010
Recesión o estancamiento
La recesión económica es el periodo de tiempo en el que desciende la actividad económica, medida a través del declive del producto. En la depresión económica se alcanza el fondo de la crisis, donde existe el peligro de que la economía se estanque. El estancamiento económico se caracteriza por condiciones de mínimo crecimiento de las actividades productivas o de crecimiento cero. Como el ciclo económico expresa los ritmos o tasas de crecimiento, la recesión es la fase descendente del curso del producto, mientras que el estancamiento es el lapso donde se da la detención del proceso de crecimiento. La primera faceta del ciclo ha durado históricamente un semestre, un año o más y el segundo instante puede durar de meses a varios años, un tiempo suficientemente prolongado.
¿Qué explica la duración de estás fases del ciclo económico? Aunque el movimiento cíclico de la producción capitalista tiene que ver con la renovación del capital fijo, en las fases particulares influyen decisivamente las expectativas de la tasa media de ganancia esperada. Si las tasas de rentabilidad no son favorables, por mucho esfuerzo que hagan las autoridades para reanimar la economía, ésta no responderá favorablemente hasta en tanto no se garanticen cuando menos lo niveles de utilidades anteriores a la crisis y de ahí para arriba. Cabe mencionar que en este proceso los monopolios llevan mano.
¿En qué punto del ciclo se encuentra la economía mexicana? Para poder responder, veamos algunas características de la crítica situación económica: 1) Hay un alto nivel de desempleo que rebasa más de la mitad de los 47 millones de personas que conforman la PEA del país: más allá de las cifras alegres del INEGI y de las ambiciones del hacendario cordero delamadrista, hay alrededor de 3 millones de desempleados (oficialmente 2.5), el número de ambulantes llega a los 16 millones, un millón de emigrantes están latentes o en proceso, subsisten un sin número de ninis (ni estudian ni trabajan) y unos 15 millones (de los 36 que son) de jóvenes entre los 15 y 29 años sin positivas expectativas reales de empleo, orillados a adoptar la cultura de la muerte para huir de la pobreza; 2) Campea una baja demanda de los consumidores en relación con la capacidad productiva: hay una caída de más de 20% en el consumo de bienes y servicios, por lo que la gente ya no va a la tiendita o al súper porque no tiene empleo, gana menos, gasta menos, lo cual provoca la caída del mercado interno; 3) Bajo esta misma vertiente, como consecuencia los precios han aparentemente bajado o permanecido estables. Las cifras oficiales apenas registran el incipiente movimiento del índice de los precios al consumidor; y 4) Aparece la quiebra de empresas como Mexicana de Aviación y otras que están en ciernes, porque el 32% de las empresas en concurso mercantil han llegado a la etapa de quiebra. Esta breve revista permite atestiguar que la economía mexicana está estancada en el punto más bajo del ciclo, además de que se encuentra en una posición muy vulnerable.
Varios elementos confirman la fragilidad económica de México: 1) El predominio de más de 70 % del sector servicios ─que los “neoliberales” han potenciado de sobremanera─, sobre el conjunto de las actividades económicas, cuya reactivación depende de la reacción de los sectores de la producción material y de la demanda externa, es como una monoeconomía que no garantiza futuro económico; 2) Los depredadores monopolios están como buitres al acecho ante el eclipse de los mercados, para succionar y capitalizar las ganancias del estancamiento productivo, en detrimento de las demás empresas; 3) La economía estadounidense está muy lejos de iniciar un proceso sostenido de recuperación, el desempleo araña el 10 % y la producción material no responde; 4) Las fuentes de ingresos del país, el petróleo y las remesas, siguen en caída libre; 5) Está en ciernes una crisis global de alimentos generada por los desastres naturales, que seguramente afectará la economía doméstica; 6) La crisis económica ha hecho más violento el país al avivar el crimen y el descontento civil, reforzados por la guerra antinarco en territorio mexicano dirigida por la DEA, donde el Estado “mexicano” combate a ciudadanos mexicanos (ya veremos —como ha sido siempre— que los bandidos de hoy en el futuro la historia los hará héroes); 7) La “sorprendente” actitud histriónica de los ricos al ofrecer una dádiva a los desposeídos y el impulso a una “iniciativa” basada en el esquema neoporfirista de los “científicos”, está anunciando el peligro económico nacional que pende sobre el país; 8) El creciente y testarudo empeño de los gobiernos en hacer la vida difícil a los mexicanos con restrictivas y aberrantes medidas expoliadoras de los ingresos ciudadanos; y 9) La pomposa macabra exhibición de los despojos de los españoles (del híbrido Pípila ni se acuerdan) que “participaron” en la “independencia”, además de ser una deliberada afrenta a la nación azteca, es un mal augurio en las actuales condiciones en que se encuentra el país, es muy posible que se de la unidad nacional bajo el grito de “¡Abajo el mal gobierno!”.
La convulsión del capitalismo monopolista mundial y su expresión doméstica, ha destruido la herencia mexicana y su increíble inestabilidad ha sumido al país en una seria crisis económica, en un contexto social de adjudicación papista de inconsensadas, desatinadas y erráticas acciones de Estado, punitivas y de exterminio excluyente, de los señores de la guerra contra el narcotráfico. México vive una etapa de crisis sin precedentes, que tiene como expresión constatable una recesión que inició hace cerca de dos años, mutando poco a poco en un estancamiento productivo, y que muestra debilidades estructurales que dificultan la toma de medidas adecuadas para superar esta difícil situación. ¿Qué hacer? Es urgente un emprendimiento público de acción e iniciativa ─algo más que maquillaje propagandista─ que oriente, organice y dirija la economía estatal y también la economía privada, en función de los intereses del país. En esta crítica trama cabe parafrasear a Francis Bacon: Hay muchos medios de hacerse rico, pero muy pocos de hacerlo con honradez; la economía es uno de los más seguros, a pesar de que tampoco es del todo inocente…
¿Qué explica la duración de estás fases del ciclo económico? Aunque el movimiento cíclico de la producción capitalista tiene que ver con la renovación del capital fijo, en las fases particulares influyen decisivamente las expectativas de la tasa media de ganancia esperada. Si las tasas de rentabilidad no son favorables, por mucho esfuerzo que hagan las autoridades para reanimar la economía, ésta no responderá favorablemente hasta en tanto no se garanticen cuando menos lo niveles de utilidades anteriores a la crisis y de ahí para arriba. Cabe mencionar que en este proceso los monopolios llevan mano.
¿En qué punto del ciclo se encuentra la economía mexicana? Para poder responder, veamos algunas características de la crítica situación económica: 1) Hay un alto nivel de desempleo que rebasa más de la mitad de los 47 millones de personas que conforman la PEA del país: más allá de las cifras alegres del INEGI y de las ambiciones del hacendario cordero delamadrista, hay alrededor de 3 millones de desempleados (oficialmente 2.5), el número de ambulantes llega a los 16 millones, un millón de emigrantes están latentes o en proceso, subsisten un sin número de ninis (ni estudian ni trabajan) y unos 15 millones (de los 36 que son) de jóvenes entre los 15 y 29 años sin positivas expectativas reales de empleo, orillados a adoptar la cultura de la muerte para huir de la pobreza; 2) Campea una baja demanda de los consumidores en relación con la capacidad productiva: hay una caída de más de 20% en el consumo de bienes y servicios, por lo que la gente ya no va a la tiendita o al súper porque no tiene empleo, gana menos, gasta menos, lo cual provoca la caída del mercado interno; 3) Bajo esta misma vertiente, como consecuencia los precios han aparentemente bajado o permanecido estables. Las cifras oficiales apenas registran el incipiente movimiento del índice de los precios al consumidor; y 4) Aparece la quiebra de empresas como Mexicana de Aviación y otras que están en ciernes, porque el 32% de las empresas en concurso mercantil han llegado a la etapa de quiebra. Esta breve revista permite atestiguar que la economía mexicana está estancada en el punto más bajo del ciclo, además de que se encuentra en una posición muy vulnerable.
Varios elementos confirman la fragilidad económica de México: 1) El predominio de más de 70 % del sector servicios ─que los “neoliberales” han potenciado de sobremanera─, sobre el conjunto de las actividades económicas, cuya reactivación depende de la reacción de los sectores de la producción material y de la demanda externa, es como una monoeconomía que no garantiza futuro económico; 2) Los depredadores monopolios están como buitres al acecho ante el eclipse de los mercados, para succionar y capitalizar las ganancias del estancamiento productivo, en detrimento de las demás empresas; 3) La economía estadounidense está muy lejos de iniciar un proceso sostenido de recuperación, el desempleo araña el 10 % y la producción material no responde; 4) Las fuentes de ingresos del país, el petróleo y las remesas, siguen en caída libre; 5) Está en ciernes una crisis global de alimentos generada por los desastres naturales, que seguramente afectará la economía doméstica; 6) La crisis económica ha hecho más violento el país al avivar el crimen y el descontento civil, reforzados por la guerra antinarco en territorio mexicano dirigida por la DEA, donde el Estado “mexicano” combate a ciudadanos mexicanos (ya veremos —como ha sido siempre— que los bandidos de hoy en el futuro la historia los hará héroes); 7) La “sorprendente” actitud histriónica de los ricos al ofrecer una dádiva a los desposeídos y el impulso a una “iniciativa” basada en el esquema neoporfirista de los “científicos”, está anunciando el peligro económico nacional que pende sobre el país; 8) El creciente y testarudo empeño de los gobiernos en hacer la vida difícil a los mexicanos con restrictivas y aberrantes medidas expoliadoras de los ingresos ciudadanos; y 9) La pomposa macabra exhibición de los despojos de los españoles (del híbrido Pípila ni se acuerdan) que “participaron” en la “independencia”, además de ser una deliberada afrenta a la nación azteca, es un mal augurio en las actuales condiciones en que se encuentra el país, es muy posible que se de la unidad nacional bajo el grito de “¡Abajo el mal gobierno!”.
La convulsión del capitalismo monopolista mundial y su expresión doméstica, ha destruido la herencia mexicana y su increíble inestabilidad ha sumido al país en una seria crisis económica, en un contexto social de adjudicación papista de inconsensadas, desatinadas y erráticas acciones de Estado, punitivas y de exterminio excluyente, de los señores de la guerra contra el narcotráfico. México vive una etapa de crisis sin precedentes, que tiene como expresión constatable una recesión que inició hace cerca de dos años, mutando poco a poco en un estancamiento productivo, y que muestra debilidades estructurales que dificultan la toma de medidas adecuadas para superar esta difícil situación. ¿Qué hacer? Es urgente un emprendimiento público de acción e iniciativa ─algo más que maquillaje propagandista─ que oriente, organice y dirija la economía estatal y también la economía privada, en función de los intereses del país. En esta crítica trama cabe parafrasear a Francis Bacon: Hay muchos medios de hacerse rico, pero muy pocos de hacerlo con honradez; la economía es uno de los más seguros, a pesar de que tampoco es del todo inocente…
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)