domingo, 14 de marzo de 2010

¿Qué economía necesitamos?

Desde los albores del capitalismo en México, resultó difícil su instauración industrial. La historia de las naciones muestra que ningún país se ha desarrollado sino ha pasado por un intenso proceso de desarrollo industrial. Entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX Inglaterra se consolidó como potencia a raíz de la revolución industrial. Y entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX Estados Unidos se sitúa al frente de los países desarrollados.
La base del triunfo y afianzamiento del capitalismo sólo pudo asegurarse sobre la base de una gran producción maquinizada, de una revolución industrial. Con el establecimiento de la gran industria maquinizada, se lleva a cabo un cambio radical del régimen de producción y el capital subordina definitivamente al trabajo.
En el caso de México, el desarrollo del capitalismo ha sido tortuoso y atrofiado. Desde su nacimiento el capitalismo, como economía capitalista medieval-colonial, pasando por el capitalismo agroindustrial e industrial y la gran industria, hasta llegar a una economía monopolizada orientada a las exportaciones, no se ha podido afianzar en el rating del desarrollo. ¿Por qué? Porque la base material para la construcción de un país moderno es la gran industria automatizada, dotada de una técnica avanzada. En ese sentido, la economía azteca está atrasada respecto a muchos países que tienen elevados grados de desarrollo económico como, por ejemplo, Estados Unidos. ¿Cómo solucionar el inconveniente del relativo atraso de la economía mexicana?
De acuerdo a cifras oficiales casi el 85 % de las exportaciones es hacia los Estados Unidos y más del 50 % de las importaciones son estadounidenses. De un lado, México vende principalmente mano de obra, turismo, materias primas y bienes de consumo. De otro lado, el país compra primordialmente insumos industriales y bienes de capital. La economía “mexicana” está sustentada en la producción de bienes de consumo y orientada al mercado estadounidense.
Las graficas del INEGI muestran que si la economía doméstica crece, también crecen más que en proporción las importaciones estadounidenses de bienes de capital. Lo que hace suponer la existencia de una acumulación de capitales derivada de la estadounidense.
La mayor parte de la tecnología que se usa en la producción es extranjera, principalmente estadunidense. La máquina herramienta por excelencia, la computadora, basada en los semiconductores, es en su totalidad importada. No sobra señalar que la tecnología constituye un campo de actividad fruto de las relaciones entre la ciencia y la técnica.
Cabe mencionar que, de acuerdo a datos del INPI (Instituto Nacional de la Propiedad Industrial), más del 95 % de los derechos de propiedad industrial son extranjeros. Como expresión jurídica la propiedad es el poder directo e inmediato sobre un objeto o bien, por la que se atribuye a su titular la capacidad de disponer del mismo, sin más limitaciones que las que imponga la ley
Además alrededor del 60 % de la inversión extranjera proviene de Estados Unidos. La mayoría de los procesos industriales en México depende de la tecnología monopolizada por los Estados Unidos, le sigue Europa con Alemania y España a la cabeza y otros. El pago de tecnología extranjera es un gravamen muy alto que paga el país al extranjero. Es necesario también indicar que esta tecnología industrial causa deterioro ambiental.
La propiedad industrial constituye uno de los aspectos más importantes del comercio internacional contemporáneo. No es casual que la agenda del TLC haya dedicado un grupo negociador especial y que el texto del tratado trilateral de libre comercio contemple el capítulo XVII bajo el título de "Propiedad intelectual" específicamente. En ese sentido, el TLC es un instrumento de dominación tecnológica.
El principal mercado para los productos elaborados en México es el mercado estadounidense. Con la reciente crisis económica, al deprimirse el consumo en Estados Unidos cayeron, casi verticalmente las exportaciones a ese país en más de -21 % según el INEGI. El alto grado de integración comercial y de dependencia, en la realización mercantil del producto doméstico, con Estados Unidos, genera una alta cota de fragilidad de la economía mexicana.
Las condiciones económicas globales en la región de América del Norte, no le son nada favorables a la economía mexicana como nación. ¿Cómo cambiar estas adversas circunstancias económicas para que brinden una opción de desarrollo para México y los mexicanos?
La industrialización en México fue la creación de industrias con carácter predominante en la economía del país. A partir de 1982 se inició el proceso de la liberación de la economía y se racionalizó o eliminó la protección del comercio, hasta llegar al predominio de la gran industria en una transición al capitalismo monopolista.
La transferencia de tecnología industrial de Estados Unidos a México apuntaló el desarrollo industrial del país. Actualmente la globalización impone su marca en la economía mexicana. La globalización además de ser una unificación social y cultural, es un proceso económico y tecnológico a gran escala, que integra de manera desigual a los países del planeta.
En términos generales, México no cuenta con una gran industria suficientemente desarrollada, a tono con los tiempos modernos del capitalismo. Sólo los monopolios, nacionales y extranjeros, se encentran en condiciones de modernidad, que les sirve de base para sustentar la propiedad de los rubros esenciales de la economía mexicana y apropiarse de la mayor parte del producto social de los mexicanos. En equipos y sistemas de automatización, se estiman más de 200 empresas representando a más de 250 marcas nacionales e internacionales, usan tecnología industrial moderna: Manufacturera, Preformado, Corte, Maquinado, Laser, CNC, Automatización, Soldadura, Cad Cam, Control de Calidad, Metalmecánica, Maquiladora, Automotriz, Electrónica, Siderúrgica y Fabricación.
La informática y la robótica industrial, son tecnologías de punta en los monopolios de una ingeniería industrial de última generación en México. La propiedad privada de los monopolios sobre los medios de producción y su tecnología, es la base de la apropiación del producto industrial del trabajo por los propietarios extranjeros y “nacionales”, que saquean las riquezas de los mexicanos y socaba la soberanía del país.
En la etapa contemporánea de la reciente crisis económica mundial, de acelerado desarrollo tecnológico y de creciente internacionalización de mercados, como centro de la vida económica se ha colocado la circulación monetaria, en detrimento de los procesos de industrialización, como la actividad sustancial de toda economía y en particular para la capitalista. El sector industrial ha sido subordinado a la dinámica fluctuante y especulativa de los capitales financieros; inclusive, ello es más que evidente en las políticas económicas neoliberales.
No obstante que se desdeña la importancia de la industria, el capital industrial representa -en términos de la economía real- la parte nuclear y articuladora del capital social en su conjunto.
Una ley de la economía política establece que para que un país evolucione es necesario que desarrolle su sector productor de bienes de capital, específicamente de máquinas para producir máquinas. Para impulsar la industrialización de México hay que elevar el peso específico de la industria productora de bienes de capital en la economía nacional, desarrollar divisiones económicas estratégicas, crear nuevas ramas y empresas, y dotar de una base técnica moderna al sector industrial en su conjunto
En una sociedad industrializada y en desarrollo como la nuestra, resulta imprescindible la adquisición de un conjunto de conocimientos técnicos básicos: recursos energéticos, elementos de máquinas y sistemas, circuitos, materiales, procedimientos de fabricación, el proceso y los productos de la tecnología, materiales, principios de máquinas y sistemas, sistemas automáticos, control y programación de sistemas automáticos, circuitos neumáticos y oleohidráulicos, entre otros.
Desempeñan el papel decisivo en la economía las ramas destinadas a producir medios de producción, como siderúrgica, metal, acero, minería, carbón, petróleo, energía eléctrica, nuclear, solar y de hidrógeno, máquinas, utillaje, cemento, materiales de construcción, vehículos pesados, comunicaciones, transporte aéreo y marítimo, electrónica, química industrial, etc., es decir, la industria pesada. La industrialización moderna representa, por tanto, el desarrollo primordial de la industria pesada y de lo que constituye su médula: la construcción de maquinaria.
El centro de la industrialización moderna del país, su base, es el desarrollo de la industria pesada, el desarrollo, en resumidas cuentas, de la producción de medios de producción, el desarrollo de la construcción de maquinaria. Una construcción desarrollada de maquinaria es indispensable para poder reequipar todas las ramas de la economía nacional con elementos técnicos modernos —máquinas, aparatos, instalaciones, instrumentos— y es la fuente más importante de progreso técnico.
La moderna industrialización del país debe llevarse a cabo bajo la acción de la ley del preferente incremento de la producción de medios de producción con respecto a los artículos de consumo. El desarrollo de la producción de medios de producción sentará las premisas necesarias para el auge de las ramas que producen artículos de consumo y para la elevación del bienestar del pueblo mexicano.
Considerando su territorio México ocupa el 12º lugar en el mundo y es la 13ª economía (era la 9ª). El país es el 11º en población y sólo produce una ínfima parte de la producción industrial mundial y ya no se diga de la de Estados Unidos. La economía mexicana está peor equipada en cuanto a instrumentos de producción. Las ramas fundamentales de la industria pesada del país están en manos de capitalistas extranjeros (en contados casos asociados con nativos).
Sólo la gran industria con automatización avanzada y de robótica, capaz de reorganizar también la agricultura, puede servir de base material para un México moderno. ¿Cuál sería el método? En un artículo próximo trataremos este asunto.
La industrialización capitalista es el proceso espontáneo de desarrollo industrial de los países que conduce al predominio de la gran industria en la economía, al desarrollo de la fabricación maquinizada y a la consolidación de los procesos de producción automatizados y computarizados.
El objetivo fundamental es que el país se convierta de importador de máquinas y equipo industrial, en un país productor de maquinaria y equipo.
Es problema es de vida o muerte para México, alcanzar y sobrepasar a los países capitalistas más adelantados en el sentido técnico y económico, en especial a los Estados Unidos, su querido y mortal vecino, o perecer como nación azteca... En un futuro, por la intensa industrialización, México será una nación cada vez más industrializada y esto lo hará un país más industrialmente actuante.
La historia presenta la cuestión con despiadada agudeza: La industrialización moderna del México es condición necesaria para asegurar la independencia técnica y económica y la capacidad defensiva del país. La industrialización ultramoderna constituye una necesidad histórica para la nación azteca.
La historia mexicana plantea la cuestión del sino Mex: Perecer o avanzar a todo vapor.

domingo, 7 de marzo de 2010

Economía fallida

En términos históricos la burguesía fue revolucionaria al desplazar el régimen feudal e instaurar el capitalismo. Aunque esta formación tuvo momentos fallidos como en la Revolución Francesa y la Revolución Mexicana, cuyos fallos al afianzar su dominio costaron mucho dolor y sangre a los pueblos galo y azteca.
En el caso de México las repercusiones llegan a nuestros días, porque parece ser que se empieza a obstaculizar el avance progresivo de la sociedad mexicana.
Una economía fallida es una economía débil que su producción, aunque suficiente, paradójicamente no satisface a través de su distribución las necesidades mínimas de la mayoría de la población y en la cual el gobierno central tiene poco control -como lo muestran los pactos furtivos- práctico sobre la economía situada en su territorio.
En una economía capitalista la burguesía desempeña un papel central. Está integrada por capitalistas grandes y pequeños. La burguesía convive con los trabajadores y los demás sectores sociales. Sin embargo, hoy en México la posición dominante es ocupada por la gran burguesía monopolista, formada tanto de extranjeros como por nativos.
En el país la burguesía ha desarrollo las fuerzas productivas con innovaciones e inversiones que, sin embargo, a través del tiempo han alterado el sistema de producción y el orden social, expandiendo sus fronteras hasta lugares remotos del país. Así hoy estamos ante una economía capitalistamente actuante. Sin embargo, la economía mexicana es una economía atrofiada, en parte debido a condiciones naturales y al rol que le ha tocado jugar en la historia del capitalismo. Por lo demás las fallas de la economía se convierten en un espejo que deforma y caricaturiza nuestra propia existencia como mexicanos.
Veamos alguna información del INEGI, la cual muestra los siguientes cruentos aspectos económicos:
a) La economía cayó en -6.5 % (aunque según la Cepal -6.7 %, el FMI -7 %, la OCDE -8 % y cifras no gubernamentales hasta -13 %). Todavía no hemos escapado de la crisis. Ésta ha derivado en una total recesión. La grave recesión que vive la economía del país ha afectado seriamente a todos los sectores productivos llevándolos a márgenes de alto riesgo donde peligra su existencia. La recesión está mutando y afianzándose en un pleno estancamiento económico. Así e escenario económico que se vive en la actualidad se aproxima más al de un severo estancamiento que al de una profunda recesión.
b) El desempleo a finales de 2009 llegó a 5.3 %, unos 2.5 millones de personas, a los que habría que sumarles los 3.9 millones de población subocupada y otros, para ascender a unos 9 millones de mexicanos (casi 20 % de los 47 millones de la PEA) sin una opción permanente de sobrevivencia y los más de 2 millones de personas que sobreviven de propinas (en comercios principalmente de españoles, judíos, libaneses, sudamericanos y otras raleas que afectan al país). A pesar de la política fiscal de “incentivo al empleo” el desempleo es indicador de pobreza, además de que vulnera los lazos de parquedad que las personas tienen a través del trabajo con su grupo social.
c) La inflación oficial apenas arañó el 4 % en 2008 y en lo que va de 2009 se dice que va bajando. Lo cual es positivo según los aplicadores de la política de “la tasa natural de desempleo”, aunque nunca hayan medido esta última. Lo que hay que recordarles es que para los mexicanos es mejor comer que vanagloriarnos de ausencia de inflación.
Así las cosas funcionan solo porque hasta las fallas tienen fallas. Más allá de las cifras gubernamentales notemos algunas chocantes pero no menos importantes consideraciones:
1) Según la Cofetel el monopolio de las telecomunicaciones creció paradójicamente 13.9 % durante 2009 pese a que la economía en general cayó en -6.5%. ¿Por qué? Debido a la organización monopólica del sector que le permite apropiarse de los progresos tecnológicos y de mayores dividendos, en detrimento de la economía en su conjunto. Los dueños de esta parcela de la economía son inmensamente ricos.
2) De los 105 millones de mexicanos, se calcula en Sedesol que más de la mitad de la población es pobre, 1/3 vive en pobreza extrema y más de 6 millones casi se mueren según el PNUD. El hambre, la ansiedad y la desesperanza en la gente, traen aparejados distintos fenómenos inmateriales en el individuo, que muchas veces derivan en el incremento de la violencia y el delito. No en balde entre las principales causas de la delincuencia e inseguridad está la pobreza. El incremento exponencial de la pobreza hace una sociedad inequitativa, injusta y acorralada.
3) La ola de violencia que se vive es producto de una economía que diluye la clase media y que polariza a la sociedad en ricos y pobres. Además de que las drogas ilegales son, como cualquier producto, un negocio. Las ganancias del narcotráfico y de sus “colaterales”, son exorbitantes y abarcan más del 15% del comercio. Por eso se considera que se ha metido al país en una guerra absurda. Si analizamos el problema desde una perspectiva económica, es lógico su fracaso. Así paso con el alcohol en Estados Unidos cuando estaba prohibida su venta.
Al día el país está inmerso en un estancamiento productivo. ¿Qué es lo que está detrás de esta atonía económica?
En la organización económica del país privan los monopolios, principalmente, los de la energía, las telecomunicaciones, la minería, de la industria automotriz y autopartes, de alimentos y bebidas, Wal Mart en comercio al menudeo, entre otros. En el pasado reciente la “venta” de las empresas estatales al capital privado contribuyó a este proceso. Los grandes monopolios de ahora se caracterizan por una estructura multirramal de su organización y comprende numerosa empresas y filiales. Una variedad de compañías financiero-crediticias, entre ellas los bancos extranjeros, monopolizan la concentración y el control de los recursos en la esfera monetario-financiera. Unas 50 superacaudaladas familias de “mexicanos” y extranjeros, de los oriundos los más asociados con el capital foráneo, detentan en total una riqueza de unos 200 mil millones de dólares, alrededor del 20 % del PIB o más del 83 % del presupuesto nacional en un año. La oligarquía económico-financiera determina de hecho la política económica del país.
La totalidad del dominio económico se concentra en manos de la burguesía monopolista, la cual redistribuye el ingreso nacional en su beneficio con ayuda del Estado, por lo que sus intereses están entrando en contradicción con los intereses de toda la nación.
Esto impulsa a considerar que la existencia de la economía mexicana como una economía fallida, está asociada a un modelo de desarrollo monopolista, con rentas extraordinarias obtenidas por las ventajas comparativas a nivel internacional, debido al usufructo de los recursos naturales y la explotación de la mano de obra mexicana, que terminó conformando una clase dominante superrica y con desplantes de nobleza, pero periférica en lo interno y dependiente del supercapitalismo monopolista externo.
Esto puede ayudar a explicar la vocación por la especulación financiera y comercial (y por el cochupo), la imposibilidad de constituir una base industrial doméstica medianamente desarrollada, pese a los multimillonarios subsidios otorgados por el Estado y la tendencia a reorientar excedentes a la compra de bienes suntuarios.
¿Qué hacer? ¿Un cambio del modelo económico?
Aunque una vez que el capitalismo monopolista finca su dominio es muy difícil (casi imposible pacíficamente) revertir sus beneficios es posible defender a la población. Cabe mencionar que si no hay el mínimo bienestar —para una fuerza de trabajo saludable y potente—, si no hay poder de compra y la riqueza se acumula en un solo lado, no se contribuye a ampliar el mercado interno. El pueblo mexicano es la base de su economía. Por lo demás el contexto de la crisis económica se debe de aprovechar para la reorganización del espacio económico nacional, sobre bases estratégicas y con miras al futuro de los mexicanos como nación.
El estudio de la conducta empresarial es clave para entender mejor el funcionamiento de la economía mexicana y la dinámica de la competencia y su mercado doméstico y, al mismo tiempo, de que es central para comprender el estilo y alcance del proceso de desarrollo económico nacional.
La economía mexicana puede considerarse una “economía fallida” desde la perspectiva de la dimensión y el nivel actual de bienestar de los mexicanos. La concentración de la riqueza en unas cuantas manos ha hecho de México un país de pobres y de gentes vinculadas a la economía ilegal, incluido el narcotráfico. Es por ello que la consecuente actividad de “exprimir” hasta donde se pueda a los mexicanos debe terminar, por el bien de todos. Recuérdese que cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto.