El Premio Nobel de Economía ha sido entregado desde 1969. Formalmente el laurel siempre ha estado relacionado con economistas que han obtenido “logros” o aportaciones de economía de libre mercado, por lo que frecuentemente se han incluido entre los galardonados a matemáticos adosados de economistas, ingenieros económicos y otra pléyade de medioeconomistas o seudoeconomos.
El premio Nobel de Economía no es sufragado por la Fundación Nobel, sino por el Banco de Suecia, pero es dotado también con 10 millones de coronas suecas (1.5 millones de dólares), como los otros premios que otorga la academia.
Este año el premio Nobel de Economía 2010 fue otorgado a un matemático yanqui semilabrado en economía Peter Diamond y dos economistas académicos, uno también estadounidense Dale Mortensen y el otro un britanochipriota Christopher Pissarides.
¿Quiénes son los Nobel de Economía 2010?
Por la espontaneidad y necesaria brevedad de este artículo, a continuación se presentan algunos comentarios de carácter más o menos general, sin profundizar en detalles técnicos y mucho menos científicos. La motivación de este modo de ver las cosas, obedece más bien a las dificultades que muestra el pensamiento económico actual para entender y resolver el problema del desempleo.
El estadounidense Peter Diamond es profesor del MIT (Massachusetts Institute of Technology). El exconsejero en Seguridad Social nació en 1940, obtuvo el título en Matemáticas en la Universidad de Yale en 1960 y un doctorado en el MIT en 1963. Actualmente el matecónomo es candidato a consejero de la Fed (Sistema de Reserva Federal) de Estados Unidos.
La semblanza de la investigación del septuagenario institutor incluye temas sobre la deuda del Gobierno, óptima tributación, mercados de capitales y riesgo compartido, la exploración y equilibrio en mercados laborales, y sobre la seguridad social.
Según la agencia France Presse, el miteniano preceptor expresó, tras recibir la corona tripartita, que la recuperación después de la crisis será aún “dolorosa” y, además, defendió el salvataje de los bancos.
En rueda de prensa el neoyorkino dijo con esmero: “Partimos de un punto en que había una tasa de empleo particularmente elevada y creo que este proceso va a ser lento y eso es doloroso para toda la economía y obviamente doloroso para toda la gente que tiene dificultades en encontrar trabajo“. ¡Brillante descubrimiento del matemático-economista! Cabe mencionar que la historia de las crisis muestra superficial y analíticamente que la mayor carga de las crisis económicas recae sobre los trabajadores (véase p. e. Estey, Tratado sobre los Ciclos Económicos, Ed. FCE).
Sin recato el extrovertido profesor Diamond continuó enseñando: “el rescate de los bancos (tras la crisis de 2008) por molesto que resulte, era absolutamente esencial para mantener la economía en crecimiento”. El ínclito catedrático hace una defensa a ultranza de las tranzas de los capitalistas financieros. Don Peter remachaca su justificación: “Tendríamos una tasa de desempleo mucho más elevada si no fuese” por el rescate gubernamental a los bancos. Ya sabemos Sr. Diamond, sin necesidad de recurrir al análisis económico, que proverbialmente el Estado socializa las pérdidas para luego reprivatizar los beneficios. Aún más el cuasifuncionario del tesoro estadounidense pondera lo que plantea en su libro Pension Reform (Ed. Oxford press): “Pienso que la economía se adapta con facilidad. Los trabajadores y los empresarios se adaptan a aquello que hará funcionar la economía”. El geométrico keynesiano (su tributario teórico también se formó primero como matemático) debería saber que en el capitalismo las personas están sometidas a sus leyes objetivas, a las que se avienen independientemente de su voluntad (véase la ley general de la acumulación capitalista en Carlos Marx, El Capital, cap. XXIII del tomo I, Ed. Siglo XXI, 2010); por ejemplo, la competencia acicatea a los empresarios quiéranlo o no. Por lo demás su trabajo de análisis sobre “las bases de funcionamiento de ese tipo de mercados” rígidos, que muestra que los vendedores ajustan sus precios teniendo en cuenta las dificultades de los compradores durante sus búsquedas, no es más que una disertación de mercadología que no tiene nada que ver con las leyes de la ciencia económica.
Más derecho al galardón que este matemático tenía la profesora cambridiana Joan Robinson, también del mismo establo keynesiano, que injustamente nunca le dieron el discriminatorio Premio Nobel aunque poseía más méritos científicos que muchos “economistas” que han sido laureados.
El otro estadounidense premiado es Dale Mortensen, quien es doctor en Economía por la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh y, actualmente, es académico de la Northwestern University. El oregonés nació en 1939 y obtuvo el título de Economía en la Universidad Willamette de Oregon.
El profesor Dale Mortensen fue precursor en la “teoría” de investigación laboral e indagación de desempleo; luego desarrolló esos trabajos para escrutar sobre rotación laboral, búsqueda de empleo y desarrollo, relaciones personales y reubicación laboral.
El “músculo” económico del profesor septuagenario de Chicago se basa en el análisis de la dinámica del desempleo en la economía norteamericana (Véase su trabajo A theory of wage and employment dynamics, Reviews). La influencia de sus resultados indagatorios de que la fricción es equivalente a la llegada al azar de socios comerciales, se ha catequizado como la principal técnica para el análisis de los mercados laborales y los efectos de la política del mercado laboral.
Lo que no refiere el doctor estadounidense es que el fenómeno del paro estriba en que parte de los trabajadores no pueden emplearse en las empresas, se ven despedidos de la producción y no encuentran trabajo, como consecuencia de la acción de la ley económica vinculada a la acumulación de capitales y al ciclo económico. Mientras los salarios son la expresión monetaria (precio) del valor de la fuerza de trabajo vendida por los trabajadores asalariados a las empresas capitalistas. Por ejemplo, el avance tecnológico y el aumento de la intensidad del trabajo provocan que, con el aumento relativo del capital en comparación con el trabajo, se reduzca la demanda de fuerza de trabajo. Al haber creciente desocupación se eleva la intensidad del trabajo de la mano de obra ocupada, reduciéndose su salario. (Véase “El Proceso de Acumulación de Capital”, Marx opus citi supra Sec. 7ª, Vol. 3). Más allá del desempleo coyuntural, existe en la economía contemporánea un paro forzoso que responde a la mera naturaleza del régimen de producción. Por eso, sin estas herramientas de la ciencia económica, la laudable investigación del maestro de Illinois, sobre el empleo y los salarios no va allende de un profundo estudio de mercadología laboral.
El tercer premiado es el chipriota Christopher Pissarides, que obtuvo un título en Economía en 1970, la maestría en Economía en 1971 en la Universidad de Essex y posteriormente recibió un doctorado en Economía en 1973 de la London School of Economics (LSE), en la que actualmente es profesor.
A sus 62 años el profesor Pissarides se ha especializado también en la economía del desempleo, en la teoría de mercados laborales, las políticas del mercado laboral (Véase la 2da. ed. De su libro Equilibrium Unemployment Theory, MIT). La obra se centra en el modelado de las trasformaciones de entrada y salida del desempleo, teniendo en cuenta los procesos estocásticos (por el azar) que rompen con puestos de trabajo, llevando a la formación de nuevos empleos; además de las implicaciones de este enfoque para el equilibrio macroeconómico y la eficiencia del mercado de trabajo.
Aunque el anglochipriota recientemente ha escrito sobre crecimiento y cambio estructural, su fuerte ha sido la aproximación al equilibrio del mercado de trabajo, usando lo que él llama los determinantes de la tasa "natural" de desempleo y los nuevos datos sobre los flujos de trabajo. El trabajador en el modelado del mercado de trabajo “juega” en el ciclo de equilibrio de negocios y en los modelos de crecimiento y en el análisis de la política de bienestar.
El doctor Pissarides regresa a viejos postulados que ya había superado Keynes (Véase “Los postulados de la economía clásica”, cap. 2 de la Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero, Ed. FCE, 2010). El barón británico blandía que “la teoría clásica solamente es aplicable en un mundo con ocupación plena, un caso especial, en el que no existe el desempleo involuntario.”
¿Por qué los premiaron?
Según el jurado del galardón de prestigio mundial, la designación de la Fundación se consigue con las aportaciones que tras años de estudio y trabajo se trasladan a la sociedad para contribuir a su desarrollo (véase requisitos del Premio Nobel en http://nobelprize.org/).
El Premio Nobel de Economía ha ido a parar este año a los tres mencionados estudiosos del mercado laboral y el paro: Peter Diamond, Dale Mortensen y Christopher Pissarides. Los tres neokeynesianos o, al menos, tratan como aquél gran especulador de defender desesperadamente al doliente capitalismo, buscando lo que está mal —en este caso el desempleo— con el propósito de diseñar medios para salvarlo. Los tres premiados coinciden en que en el mundo hay ofertas de trabajo, pero no se encuentran por la rigidez del mercado laboral.
Una razón de peso de la galardónicante decisión, es que el alto nivel de desempleo o la situación del trabajador —en edad, condiciones y disposición de laborar—, que carece de empleo o puesto de trabajo y, por tanto, de sueldo o salario, se ha transformado en un dolor de cabeza para el capitalismo contemporáneo. Se estima que actualmente se necesitan crear 750 millones de puestos de empleo a nivel planetario y unos 22 millones de empleos para comenzar a recuperar los 213 millones que se perdieron por la crisis (según la OIT-Organización Internacional del Trabajo). En realidad el desempleo es un problema orgánico o estructural del capitalismo, que se agudiza con el desarrollo del capitalismo monopolista.
En el terreno “científico” la Academia sueca premió a Peter Diamond, Dale Mortensen y Christopher Pissarides, por sus teorías sobre las fricciones en el mercado laboral. ¿Qué son las “fricciones”? Según los concedidos: ¡Los impedimentos al buen funcionamiento del mercado de trabajo! En cristiano: Los desequilibrios. Bajo esta moldura: ¿Qué contribuciones de estos autores premiados son distintivamente significativas? Por ejemplo, el matecónomo Diamond demostró que no era necesario que los costos de búsqueda de empleo por parte de las empresas y de los trabajadores fueran muy altos, para que los resultados del mercado yacieran sensiblemente distintos a los que se desprendían del paradigma tradicional (¿?). El “hallazgo” de la triada de investigadores, dio envión y sostén a sus argumentos de que se podían observar situaciones persistentes de desempleo que posibilitaban un manejo de tipo keynesiano de la política económica (con disposiciones fiscales o monetarias que procuraran combatir el desempleo). ¡Se volvió al vetusto tema de los años 30 en tiempos de Keynes! Los elementos “nuevos” se vinculan a cosas como a que las normas de protección del empleo tienen impactos diferentes en el mercado según cómo se diseñen. Otra perla es que los costos de despido, que consisten básicamente en que la empresa le pague una indemnización al trabajador, no tienen un impacto significativo en la creación de empleos y en el nivel de desocupación estructural. En cambio, reviran que las regulaciones que dificultan los despidos sí tienen efectos negativos en el empleo, por lo que es más importante que la fijación de indemnizaciones por despido sea más eficiente que las normas que traben la concreción de despidos.
Al contestar la interrogante ¿Por qué hay tanta gente sin trabajo si en el mismo momento hay empresas que no logran contratar trabajadores?, los tres expertos en desempleo no toman en cuenta que el nivel del número de la relativa población trabajadora sobrante (paro forzoso) o superflua en relación con las necesidades que de ella tiene el capital (evolución de la acumulación); además omiten que el número de trabajadores se zarandea con las fluctuaciones cíclicas de la economía y de que aumenta en los periodos de crisis. Por ejemplo, en caso de la economía mexicana siempre ha tenido un nivel de población que no es ocupada. Considerando cifras del INEGI: Tenemos que en los últimos 25 años las tasas de desempleo van de poco más de 2 % hasta la más alta que se dio en 1987 donde alcanzó más de 20 %. Basado en la misma fuente estadística: Poco antes de la crisis de 2008, en 2007 la tasa de desempleo apenas llegaba a 2.8 % (unos 1.3 millones de los 47 de la PEA), pero en el primer trimestre de 2009, en la caída más drástica del ciclo capitalista, se disparó a más de 5.8 % (llegando a 2.7 millones de mexicanos desempleados); hubo un crecimiento porcentual de 107 % en términos relativos y de 1.4 millones en absoluto de gentes sin trabajo. ¡Por más que se “descubran” las fricciones, los desequilibrios o los impedimentos para que la oferta y la demanda se encuentren en el mercado, la economía es terca y transita por su inexorable sendero en el marco de sus leyes y tendencias! Otro ejemplo, es el caso del gobierno mexicano que en los últimos años ha venido haciendo “esfuerzos” por vincular, a través de la Secretaría del Trabajo, las fuentes de trabajo con los demandantes de empleo, sin resultados positivos a la vista; también las cifras del IMSS muestran cifras alegres porque, entre otras cosas, no distingue entre empleo productivo y empleo improductivo. Los más que estos doctores muestran es que “cuando la economía recibe un shock negativo el desempleo sube rápido (las empresas despiden trabajadores) mientras que cuando la economía recibe un shock positivo, el desempleo baja en forma más lenta”.
Con un camuflado “neo”keynesianismo y reivindicando el canon teórico clásico de la igualdad de la oferta y la demanda en equilibrio (sin “fricciones”), los honrados académicos con el galardón de reputación planetaria, contestan la pregunta de ¿Cómo influyen las políticas de protección del empleo o los seguros de paro? Los recompensados consideran que perjudican más las trabas burocráticas que las indemnizaciones. Igual que la intermediación laboral, o las políticas activas de empleo, son claves en la lucha contra el paro. También defienden que un salario mínimo correcto(¿?) puede ayudar a aumentar el empleo y el bienestar social. Todos sabemos que los salarios mínimos normalmente están en los límites de la subsistencia y de lo infrahumano. ¿Usted cree que un mexicano puede vivir con un salario mínimo de 55 pesos (promedio SAT) al día? Se argumenta que un incremento de los ayudas (seguro) por desempleo aminora los alicientes de los trabajadores a buscar trabajo o a aceptar ofertas concretas de las empresas o demandantes de empleo. ¿Y en los países atrasados (que son los muchos) que no se cuenta con esta red de protección?
Aun así la Academia Suiza considera que el modelo Diamond-Mortensen-Pissarides es la "herramienta más usada" para analizar el desempleo, cómo las compañías reclutan trabajadores y la formación de los salarios, y para disminuir los costos de búsqueda (¿agencia de colocaciones?). Según el jurado del nobel sus trabajos podrían explicar cómo la desocupación, las vacantes de empleo y los salarios, son afectados por la regulación y la política económica. Pero, además, considera (¡sorprendentemente!) que como la teoría de Diamond, Mortensen y Pissarides se sustenta en fórmulas matemáticas, es aplicable a más campos. Por ejemplo, al social, como en el caso concreto, de los divorcios. Más: ¿Por qué en una sociedad con pocos divorcios la tendencia es a que haya menos? La respuesta es sencilla: hay menos oportunidades de encontrar nueva pareja, así que se desincentivan los divorcios. ¡Sorprendente descubrimiento científico! ¿Qué quiere decir eso? ¿Cómo se relaciona con el mercado de trabajo?
El modelo económico de estos autores es una simplificación muy grande de sesudas nociones sin correspondencia cierta con la crítica situación económica relacionada con el desempleo. Los ofrendadores del nobilísimo premio, elevaron el modelo a fórmula mágica para revolver el desempleo que campea en el planeta. El desempleo es una realidad inevitable en todos los países del mundo. Mirando de cerca las cosas, el desempleo es un fenómeno orgánico del capitalismo. Además en la realidad no existen ni han constado situaciones de pleno empleo. El pleno empleo es una vacuidad sin sustento en el movimiento de las condiciones reales del proceso de reproducción en el marco de la atmósfera económica actual. Los académicos premiados usan la palabreja “fricciones” para sustituir la palabra desequilibrio, que negaría su postulado esencial, promoviendo un confusionismo extraordinario. Los recompensados trasladan “conceptos” económicos de una realidad histórica pasada a una situación contemporánea más compleja, como espigadores economizantes.
Sobre el desempleo los dómines presentan sus trabajos en el lenguaje indigerido de una salsa ecléctico-económica de la síntesis neoclasicokeynesiana y en una abigarrada y sofisticada ostentación matemática. Estos autores tratan de reimponer el algoritmo o procedimiento matemático como método de investigación en economía, en lugar de considerarlo un medio auxiliar para exponer e ilustrar sus ideas. Lo único que muestra el empleo de esquemas matemáticos es que los hechos de la vida económica se hallan sujetos a leyes tan exactas como los hechos de la naturaleza física. Dejando de lado el potaje de yerbajos teóricos, un camino correcto para abordar el problema económico podría ser partir del desempleo como fenómeno universal del capitalismo, reflejando mentalmente sus generalidades y particularidades, para ir construyendo un marco analítico lógico que pueda interpretar la realidad en la medida en que la refleja y la constata. Los principales organismos económicos del mundo, el FMI, el BM, la OECD entre otros, han pretendido solucionar el problema del desempleo como la verdadera salida de la crisis, cuando deberían de considerar más bien atenuarlo. Para que disminuya el desempleo se necesita crecer, pero el capitalismo no crece linealmente ni indefinidamente. Bien pensado el problema del empleo y su contraparte en desempleo, hay que considerar que solo partiendo de una masa de materiales históricos y actuales sobre el tema, analíticamente cribados y totalmente dominados, pude capacitarnos para dar una aconseja del alivio temporal del tamaño del problema a la luz de las actuales condiciones materiales del capitalismo contemporáneo.
En el selecto trío de los nobeles en economía de 2010 hay muchos planteamientos de baja aplicación, que parecen sacados de la imaginación de la matemática abstracta. Poco o nada se ha contribuido a entender el capitalismo monopolista contemporáneo, sobre las implicaciones de las políticas económicas y, mucho menos, sobre el fracaso de los organismos económicos multilaterales para la administración del sistema monetario internacional y en la lucha en contra de la pobreza. En la crisis económica que se vive, se hubiera esperado que el papel de un Premio Nobel vaya más allá de la compleja teoría, que hubiese profundizado en la ciencia económica y pasara a la aplicación práctica, que verdaderamente aportara mucho y transformara la vetusta política económica para crear una nueva tendencia en el manejo económico de los países.
martes, 26 de octubre de 2010
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