miércoles, 9 de junio de 2010

Poderío económico Mex

La historia del dinero como riqueza va desde las piedras hasta el ciberdinero. Aunque sus formas han variado y las funciones dinerarias han evolucionado, el dinero esencialmente continúa siendo el mismo como signo de representación de riqueza. Aunque las mercancías son la forma elemental de la riqueza producto del trabajo. La evolución del dinero ha derivado en ser la encarnación por excelencia del capital financiero.
La actual crisis económica pone en la palestra el papel del Estado como regulador económico. Los vaivenes de la economía forja la idea de erigir ciertas proporciones estables entre el libre mercado y el interés del país. Por eso hay que comenzar a discutir el modo de regulación de la economía.
Según el INEGI, el ritmo de crecimiento del PIB continúa reduciéndose: durante el primer trimestre de 2010 el producto disminuyó en -0.4 % y la tasa de desempleo alcanzó el 5.3 % y crece desmesuradamente la ocupación informal. El ciclo económico continúa recargando su peso sobre la dinámica económica. En el mismo lapso, la economía estadounidense creció 3 %, menos de lo previsto informó el Departamento de Comercio, el desempleo aumentó considerablemente a 9.7 %. Mientras la eurozona creció apenas 0.2 % —informó Eurostat—, el nivel medio de desempleo se elevó a 9.4 %, no logra conjurar las deudas, le hostiga la agitación financiera del euro y es amagada por el fantasma recesivo; primero fue Grecia, ahora Hungría y después… posiblemente España. En el área de la OCDE el PIB sólo aumentó 0.7%. ¡Los momios de dos zonas significativas de la economía mundial no son nada prometedores!
Otras referencias económicas desventajosas: Los datos del Banco de México indican que el comercio continúa siendo exiguo y la cuenta corriente negativa. Cifras del INEGI y Pemex, muestran que la producción y exportación de petróleo declina leve pero constantemente, a cerca de 2.6 millones de barriles al presente, en comparación con los casi 3 millones de 2008. Las remesas provenientes del Estados Unidos han caído -10 %. Ante las turbulencias monetarias internacionales, el peso carga un incierto futuro. Más acá: para los más de 70 millones de pobres en México (53.7 acepta el gobierno federal) no hay ninguna expectativa de mejoramiento de sus condiciones de vida futuras.
Los gestores y responsables de aplicar la política económica, a pie juntillas con sus corifeos, algunas agencias portavoces del gobierno, ciertos ancien economistas al servicio del régimen, otros economistas —unos por interés, varios por equivocación y los menos por ignorancia—, no se cansan de decirnos que la crisis económica en México “ya tocó fondo” y que “ya merito” entraremos por la senda del crecimiento.
Entre otras, una de las bases cardinales para sostener tales afirmaciones se fortifica con la aparente estabilidad del peso, el hecho de que las reservas internacionales rebasan los 98 mil millones de dólares y la presencia perversa y hegemónica monetaria sobre la economía.
De otro lado, la gente cree por lo común que llevar mucho dinero en el bolsillo es ser rico. ¡Nada más ilusorio! Como veremos, el dinero es sólo expresión de riqueza, más no crea ni es riqueza en sí mismo.
El dinero es una cosa —billete, moneda, plástico, señal electrónica, entre otras— cuya función específica estriba en desempeñar la función de equivalente general en la que se expresa el valor de todas las mercancías y por la que todas se cambian. Ahora bien el precio es la expresión en dinero del valor de las mercancías; por ejemplo: un kilo de tortilla vale 10 pesos, un kilo de frijol 20, un kilo de azúcar 13, etc. El valor o las inversiones socialmente necesarias de trabajo, materializado en tal o cual mercancía, se expresa indirectamente a través del dinero.
Pero: ¿Qué hay detrás del dinero? ¿Por qué se le adora y rinde pleitesía hasta la ignominia? Parecería ser que el dinero adquiere voluntad propia. ¡La objetividad se mistifica! Veamos. La sola posesión del dinero significa poder (de compra) social. Esto deriva psicológicamente en la deificación del dinero. No obstante que atrás del dinero están las mercancías, la producción, la riqueza. Por eso, por ejemplo, los diamantes se usan como dinero en el tráfico de armas y las esmeraldas en el trasiego de estupefacientes.
Esta preeminencia del dinero omnipresente y omnipotente, es lo que posibilita la sobreestimación teórica del proceso de intercambio sobre el proceso de producción. De ahí el culto al mercado de parte de algunos economistas, que consideran a la oferta y la demanda como determinaciones fundamentales del movimiento de la economía, a través de la llamada la ley de la oferta y la demanda.
Si analizamos detenidamente el fenómeno, nos daremos cuenta que es sólo la utilización del dinero con fines de lucro lo que lo transforma en capital, en dinero que “produce” más dinero. Mas el dinero por sí mismo no es capital, aunque los bancos creen dinero. Entonces la riqueza no es el dinero. ¿Lo serán los bienes de capital, la maquinaria y equipo, los edificios, las materias primas? No. Este capital es producto del trabajo, es trabajo muerto materializado en esas cosas. La riqueza la produce el trabajo vivo, más instruidamente la fuerza de trabajo del hombre.
Volviendo a la senda analítica inicial. El peso mexicano, como dinero, cumple las funciones de 1) medida del valor, 2) medio de circulación, 3) medio de acumulación o de atesoramiento y 4) medio de pago. Pero no actúa como dinero mundial. ¿Por qué? Dejando de lado la historia del capitalismo y el curso forzoso del dinero, tenemos que el peso mexicano tiene como referente al dólar estadounidense como dinero mundial. El dólar es la divisa o moneda extranjera en que hace México sus pagos internacionales y solventa sus compromisos con el exterior; además de que, al mismo tiempo, permite a los extranjeros drenar valor y llevárselo de la economía en su beneficio. Habría que contrarrestar el comercio exterior a Estados Unidos con un mayor crecimiento interno, apuntalado por unos menores tipos de interés y el aumento en los precios del petróleo.
El respaldo de dinero circulante en pesos en el país lo resguarda y administra el Banco de México, principalmente en dólares (en menor medida en oro). Se calcula que el volumen de dinero circulante es de alrededor de 43 mil millones de dólares al tipo de cambio promedio de 13 pesos por dólar, que descontados de las reservas internacionales (98) nos quedan 55. Amén de que no se devalúe el peso. En realidad el peso depende, en gran medida, de las fluctuaciones de la divisa estadounidense. ¡Si se derrumba el dólar, el peso también se hunde!
Delante de la explicación de esta desfavorable vinculación, ¿Por qué esperar el desplome? El peso debe depender esencialmente de la producción en el país. México debe desvincular gradualmente sus instituciones financieras de la red internacional estadounidense y, de paso, de los intereses españoles. ¿Cómo se podría hacer esto? Hay que construir una estructura económica basada en el trabajo y la formación de capital. El dólar no debe primar sobre las fuerzas del espíritu mexicano. La riqueza no es el dólar sino el trabajo azteca.
¿Con qué elementos cuenta el país para afrontar un porvenir económico más equitativo y justo para los mexicanos? México posee la fuerza productiva del trabajo de los mexicanos. Ésta está determinada por múltiples circunstancias entre las que destacan: 1) el nivel medio de destreza de los casi 50 millones de mexicanos en edad de trabajar; 2) el nivel de desarrollo en que se hallan la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas en el país, relativamente favorecido por la herencia chatarril estadounidense; 3) la coordinación social del proceso de producción, ahora bajo la égida de los monopolios; 4) la escala y la eficacia de los medios de producción, con grandes empresas predominantes; y, 5) las condiciones naturales del país, con abundantes recursos naturales asentados en los casi 2 millones de kilómetros cuadrados de territorio nacional. ¡Aquí está el poderío económico de México!
Los niveles de desocupación en México llegan a cotas desesperantes. Más la mitad de la población económicamente activa está virtualmente desocupada. ¡Hay que poner a trabajar a los desocupados! El dinero vendrá después como símbolo del valor intrínseco de la producción. Primero es el trabajo y el dinero después.
Emitir dinero es únicamente un problema de producción. Toda la cuestión es saber si los trabajadores producen en la medida de la fabricación de dinero. El valor del dinero depende de las mercancías que tiene detrás.
Un obstáculo que se debe enfrentar, es el hecho de que los monopolios, nacionales y extranjeros, constituyen la unidad económica típica de la economía mexicana. Es más la libre concurrencia ya ha sido desplazada en lo general. El Estado está bajo el imperio del capital monopolista, principalmente el financiero. Esta tendencia está alcanzando su pináculo.
La razón por la que no se acaba el desempleo es que si el banquero extranjero no presta el dinero, las obras no se pueden comenzar y los desocupados nunca pueden empezar a trabajar.
Una preocupación de la escuela económica neoclásica-monetarista, prevaleciente en Estados Unidos, adoptada por los economistas oficiales en México, es la creencia de que la inflación la provoca el aumento de dinero circulante. Lo que no se dice es que detrás de los movimientos de precios están los monopolios. En este sentido, hay que intervenir y regular los precios. Es más las utilidades excesivas deben abolirse de la economía mexicana.
El capital debe hallarse sometido a la soberanía del Estado, en vez de ser una potencia internacional independiente. Por lo demás el capital debe actuar a favor de la autoridad del Estado en vez de convertirse en amo de éste. Es intolerable que el capital pretenda regirse por leyes internacionales atendiendo únicamente a lograr su propio crecimiento y sus enormes beneficios.
La seudociencia económica que predomina en Estados Unidos, aplicada impunemente en México, sostiene la conveniencia utilitaria de que es más atractivo financiar a los especuladores que a los productores de víveres. La economía monopólica ha logrado imponerse libremente al interés de la colectividad. Es más cómodo amasar fortunas en sucias especulaciones, monopolios o transacciones de bolsa.
Se ha falsificado la economía política negando que el dinero no es más que la representación del trabajo y que allí donde el dinero no representa trabajo carece de valor. En México el pueblo existe para la economía monopólica y la economía monopólica para el gran capital (principalmente financiero) doméstico y extranjero.
Es tal la violación de las bases establecidas de la ciencia económica que los economistas oficiales en México, piensan que el valor del peso se encuentra determinado por las existencias o reservas en oro y dólares, depositadas en las cajas del banco del Estado o por cierto colocadas en el Tesoro estadounidense. El valor de la moneda azteca reside en el poder de producción del pueblo mexicano.
Hay que lograr establecer una estructura económica eficiente, dinámica y potente. La regulación en materia económica es de la mayor trascendencia para la economía mexicana. Hay que fortalecer la eficiencia económica y el interés de los mexicanos. Es necesario contribuir a una política mexicana de Estado con un principio económico moderno que impulse el desarrollo económico nacional.
Como decía el comediógrafo griego Menandro: “Bienaventurado el que tiene talento y dinero, porque empleará bien este último.” A lo que a tono podemos agregar: Un político que no puede manejar con éxito la economía de un país, generalmente no llega muy lejos…